23 de abril 2007 - 00:00

Revive el arte de Hlito en iluminadora muestra

«Interpolación II» (1986), de Alfredo Hlito, que se expone enla muestra de la Universidad Tres de Febrero.
«Interpolación II» (1986), de Alfredo Hlito, que se expone en la muestra de la Universidad Tres de Febrero.
El Museo de la Universidad de Tres de Febrero (Muntref) presentó la semana pasada una muestra de Alfredo Hlito (1923-1993), figura clave del arte abstracto argentino que en 1941 junto a Tomás Maldonado, Claudio Girola y Jorge Brito fundó el grupo Arte Concreto Invención. Desde entonces, con su especial talento para la pintura, su sólida formación intelectual, su sensatez y natural cordialidad, Hlito, que en 1951 se casó con Sonia Henríquez Ureña, fue uno de los personajes más queridos y respetados del ambiente artístico.

Protagonista del «período heroico del arte concreto argentino, que va de 1940 hasta 1948», como lo describió Maldonado, participó de las ideas revolucionarias del grupo, que más allá de renunciar a representar la realidad, publicó un manifiesto enfrentando los criterios de la Academia y el Jurado Nacional. Por otra parte, la gran aspiración de Maldonado, Hlito y Lidy Prati, fue que la experiencia artística no quedara aislada del mundo productivo, el de la industria, el diseño y la arquitectura, y ocuparon el papel de mediadores.

La muestra de Muntref testimonia con imágenes el cambiante y estimulante contexto que rodeó a los artistas en esos años, entre otras, figura la arquitectura de la Casa Curutchet diseñada por Le Corbusier o el cubo blanco como espacio renovador para la exhibición de arte.

Maldonado demostró el espíritu revolucionario de esa época cuando contó que «los señores que pintaban las Galerías Pacífico creían que a través de la representación de la realidad de la clase obrera todo sería posible» (se refería a Castagnino, Berni, Spilimbergo y Urruchúa), pero agregó que «los manifiestos del arte concreto auguraban que el mundo de la representación desaparecería».

«Nosotros éramos utopistas, creíamos que a través del arte concreto se podía cambiar el mundo. Es decir, creíamos que a través de ciertas líneas muy sutiles sobre una superficie y un color homogéneo podíamos meter en dificultades al capitalismo. Fue un error, se ha demostrado que las dos hipótesis, la nuestra y la de los señores de las Galerías Pacífico estaban erradas. Pero nosotros estábamos convencidos, aunque había gente que creía un poco menos, como Hlito, que con su sarcasmo volteriano siempre preguntaba si eso sería factible,» concluyó Maldonado, y con sus palabras pintó de cuerpo entero al artista.

Jóvenes e innovadores, Borges apodó «los concretinos» al grupo de artistas concretos, término que en su momento consideraron peyorativo (claro, por la semejanza con «cretinos»). Sin embargo, Miguel de Torre Borges, sobrino del escritor, afirmó que su tío hablaba de ellos con aprecio. En «El duelo», Borges puso en evidencia sus preferencias estéticas, pues por un lado valoró la «secta» de artistas del movimiento concreto, que consideró « injustamente olvidada», mientras por otro transmitió la irritación que le provocaba un artista que en los años sesenta pintaba unos « solemnes óleos (...) de gauchos tremebundos, de una altitud escandinava».

La muestra de Hlito comienzacon «Formas y líneas en el plano», una pintura de 1952 con planos y líneas rectas, que antecede a la serie dedicada a los ritmos curvos. Las fotos de unos círculos concéntricos que dibujan unas gotas al caer sobre un espejo de agua, y la imagen de una escalera caracol, se ven como una ayuda de la curadora Marta Nanni, para que el espectador asocie esas formas con las pinturas que parecieran recrear esos círculos y espirales.

El recorrido continúa con las «Efigies» y «Simulacros», pinturas que configuran el estilo de Hlito que el espectador reconoce de inmediato. Con sus formas quebradas, las líneas que generan tensiones en la superficie del cuadro, a veces rotundas y otras veces apenas insinuadas; con la pincelada puntillista, los blancos incomparables con tonalidades verdosas y tenues transparencias rosas o azuladas, que se inflaman y dilatan.

Además de placentera, la muestra puede resulta didáctica, para el espectador que decida prestar atención a la complejidad de estos detalles, a las sutiles variaciones del color y manejo del espacio. Frente a estas pinturas, se encuentra la serie donde las pequeñas pinceladas de colores cálidos cierran la trama y generan ritmos verticales a lo largo de las telas.

En uno de sus escritos, Hlito describió parte de su búsqueda, cuando refiriéndose a su primera etapa, dijo: «Esas líneas y esos rectángulos habían sido elevados a la condición de pintura por otros pintores. (.) Como tantos otros, me propuse operar mi propia reducción de la pintura a un elemento muy simple pero que no contuviera nada que fuese exterior y previo al acto de pintar que, como las líneas y sus combinaciones, conducen inevitablemente al tema. ¿A qué puede reducirse el acto de pintar si no a poner color por medio del pincel? Hice de la pincelada mi elemento: una pincelada breve, con colores diluidos hasta la transparencia que se repetían y se sobreponían a lo largo de unas guías regularmente trazadas a lápiz en la tela. El resultado me complació más de lo que solía complacerme mi trabajo anterior. Me pareció haber dado por fin con un territorio propio que en adelante iba a poder explotar sin prisa y sin pausa. Di a esta serie de trabajos pintados a fines de los años cincuenta y comienzos del sesenta el nombre general de 'Espectros' porque me hacían pensar en la irrupción de la luz a través de un enrejado oscuro».

En una filmación realizada durante la muestra que el Museo de Bellas Artes dedicó a Hlito, también con curaduría de Nanni, Jorge Romero Brest habla sobre el origen suizo del arte concreto, pero destaca la importancia que tuvo el movimiento en la Argentina y señaló a Hlito como la figura más interesante del grupo. Durante el acto de presentación de la exposición, las salas colmadas por el público que llegó hasta Caseros para el vernissage, el rector de la la Universidad Tres de Febrero, Aníbal Jozami, subrayó la importancia de difundir entre miles de universitarios y alumnos primarios y secundarios y la comunidad, una muestra como la de Hlito.

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