21 de diciembre 2001 - 00:00
Ripstein: "No busco debates ideológicos"
-
Sorpresa en Prime Video: una de las mejores adaptaciones de Agatha Christie arrasa en la plataforma
-
De la tele a Miss Universo: quién es Abril Duhalde, la sobrina nieta del expresidente que busca la corona
Ariadna Gil, protagonista del film
La huella de los exiliados españoles fue tal que se percibe todavía en todas las esferas de la sociedad mexicana. Sin embargo, la industria del cine no reparó en este episodio. Ahora, Arturo Ripstein, cineasta denostado en México y admirado en Europa, afronta el reto de sumergirse en ese México de los años '40 que acogió a los republicanos. Y lo hace inspirándose en un cuento menor de Aub, «La verdadera historia de la muerte de Francisco Franco», al que la pluma de Paz Alicia Garciadiego ha pulido hasta convertirlo en «La virgen de la lujuria», una historia de amor imposible entre Nacho, un camarero mexicano ( Luis Felipe Tovar) y Lola, una prostituta española ( Ariadna Gil). Y en medio, una tropa de exiliados, encabezados por Gimeno-Mikado, un ácrata rezongón (Juan Diego) que dirime sus diferencias con el grupo en un lóbrego café.
Historias de desarraigo, de patrias y amores inalcanzables que alimentan obsesiones. Como las de Nacho, que se embarca en la quimérica tarea de matar al mismísimo dictador. A pesar de que la película gravita sobre ese ambiente del exilio español en México, no cree Ripstein que su obra salde deudas con el olvido.
«No recuerdo que haya habido un cine que políticamente haga una apreciación sobre el exilio como tal. Me imagino que sí hay una deuda pendiente, pero no me corresponde a mí saldarla, habrá quien lo pueda hacer», explica.
Coproducción
Ripstein deambula con su eterno purito por el mismo set en el que Buñuel rodara «El ángel exterminador» (con el propio Ripstein como asistente). «La historia me la ofrecen con toda la libertad para hacer lo que quiera con el cuento de Aub. Una adaptación, por principio, debe ser desleal a la literatura y leal a la película que se hace».
Juan Diego y Ariadna Gil, que no habían trabajado antes con Ripstein, se muestran fascinados por la experiencia. «Esta película es necesaria en España porque es un tema que no se ha tratado y reflejamos una parte de nuestra historia», asegura Juan Diego, impregnado del aire anarquista de su personaje.
Rodada íntegramente en la capital mexicana durante seis semanas, la película no tiene todavía fecha de estreno. Y es que en el mundo de Ripstein la prisa es un valor desahuciado. Aprovechando la tecnología de alta definición, el director mexicano ha grabado el que, dicen, es el mayor plano secuencia de la historia del cine: 14 minutos sin interrupción.
Por eso, cada detalle se cuida al máximo, Ripstein da los últimos consejos a Ariadna («suave, suave») para que se mueva con sensualidad entre las mesas del Café Ofelia, y todo el equipo aguanta la respiración. ¡Acción!


Dejá tu comentario