Rockwell, el ilustrador top del sueño americano

Espectáculos

Norman Rockwell, uno de los grandes íconos del arte norteamericano, nació en 1894. Desde adolescente estudió ilustración en las mejores escuelas de la Costa Este, y los 20 años ya lo encontramos trabajando en distintas revistas y editoriales. Su estudio era una habitación de un burdel de los suburbios. Cuando en 1916 comienza a ilustrar las tapas de la revista «Saturday Evening Post» se hace conocido a nivel nacional y sus pinturas de niños y sus personajes se convierten en el símbolo del sueño americano; todos querían ser como sus personajes. Casi 50 años realizó estas portadas y fueron 322 las publicadas en ese lapso.

Rockwell se sintió siempre infravaluado por sus colegas y los críticos de arte. Esto es una constante en los ilustradores que tienen la limitación de tener que someterse a un guión o argumento y lo que para algunos disminuye sus capacidades artísticas. Una teoría discutible ya que Rockwell, como por aquí Molina Campos son fieles espejos de una parte muy importante de las sociedades que representan.

Durante la segunda guerra mundial, uno de los grandes problemas en Estados Unidos era mantener alta la moral de la población. Los jóvenes luchaban en Europa y los tiempos de la guerra se agrandaban. Es así que Walt Disney comienza a hacer películas con temáticas de otros países para distraer de sus problemas a los ciudadanos norteamericanos. En la Argentina cuenta con el asesoramiento de Florencio Molina Campos, justamente.

La libertad y el patriotismo se convierten en las ideas centrales de Rockwell, que realiza a instancias del presidente Roosevelt cuatro pinturas que representan la libertad y cuyas reproducciones recaudaron más de 130 millones de dólares para financiar la guerra.

La actividad de ilustrador lo llevó a realizar más de cuatro mil obras; la mayoría son óleos, luego acuarelas y finalmente grabados. Sus modelos son gente común, aunque algunos intelectuales sostienen que «no son lo que son sino lo que soñamos que fueran». Ilustró más de cuarenta libros y su autobiografía publicada en 1959 fue un gran éxito editorial.

Hace unos meses apareció una obra que había sido robada en una de sus exposiciones en 1973 y que tenía, en ese entonces, un valor de 25.000 dólares. Hoy en día vale un millón. Representa una escuela en Rusia, donde los niños contemplan un busto de Lenin.

La cotización de Rockwell no es de las que más han subido, aunque su obra se valorizó un 80% en la última década. Cerca de 50 obras suyas cambian de mano todos los años; sus dibujos y acuarelas se venden entre 20.000 y 200.000 dólares, pero son los óleos los que alcanzan los mayores precios, con un promedio de cuatro millones de dólares. El año pasado, su óleo «Breaking Home Ties», realizado en 1954, se subastó en 15 millones de dólares. Sin duda, Rockwell es de los artistas que aumentarán su cotización en los próximos años ya que representa como pocos el sentir y el sueño americanos.

Hay un gran museo de su obra en Stokbridge, Massachusetts (tiene más de 400 originales), que se encuentra a dos horas de auto de Nueva York y de Boston y merece ser conocido.

Dejá tu comentario