Ben Gazzara
recibió ayer
el premio
Donostia a la
trayectoria
en el Festival
de San
Sebastián.
San Sebastián - Jovial, aunque un tanto demacrado, lució el notable actor norteamericano Ben Gazzara, quien recibió ayer en el Festival de San Sebastián el premio de honor «Donostia» por toda su carrera. Gazzara, intérprete de tanto cine independiente en la década del 60 (en especial, los films de John Cassavetes), recibió el premio en el Centro Kursaal en una gala presentada por la actriz Edurne Ormazábal. Marisa Paredes lo acompañó sobre el escenario.
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También más demacrado que otras veces va terminando esta nueva edición del festival donostiarra, donde la Argentina tuvo un lugar destacado, más allá de lo que digan mañana los premios. Por lo pronto tuvieron buena recepción, y a veces hasta algunas ventas, las dos de competencia oficial («El aura» e «Iluminados por el fuego»), y las de exhibición paralela, es decir «Los suicidas», «La demolición», «Como pasan las horas», y «Monobloc».
Los que se anunciaron ayer fueron los premios de Cine en Construcción, destinados a la postproducción de obras presentadas «a medio terminar», y que probablemente participen el año próximo. Fueron favorecidas por diversas empresas técnicas y ONGs la brasileña «E prohibido prohibir», del chileno Jorge Durán, la mexicana «El violín» (sobre un músico manco en medio de una guerra), y las argentinas «El borde del tiempo», de Jorge Rocca, ficcional, y «Bialet Massé, un siglo después», de Sergio Iglesias, documental, y, con la compra de derechos por parte de RTVE, «El telón de azúcar», amarga reflexión de la chileno-cubana Camila Guzmán Urzúa sobre su propia infancia en la isla.
Por la competencia oficial, este jueves pasaron el semithriller semi-romántico francés «Entre sus manos», de Anne Fontayne, donde una mujer se apiada de un asesino serial de mujeres, el drama realista español «Malas temporadas», de Manuel Martín Cuenca, sobre gente que al final logra atisbar tiempos mejores (un hombre que sale de la cárcel, un adolescente que reclama atención de la madre muy ocupada en atender a los demás, etc.), y la comedia ácida danesa «Bang Bang Orangutang», de Simon Staho, sobre un exitoso empresario que se quiere a sí mismo, hasta que en un segundo pierde a su familia, y entonces aprende a amar, pero ya no tiene a quién amar. «Una película de amor como hubiera querido hacer Liberace, excesiva e insuficiente, con demasiado buen gusto y de un mal gusto desmedido,en ocasiones bella y con frecuencia repulsiva», dijo su director, de quien en Mar del Plata ya se dio su anterior «Día y noche» (algo así como la versión danesa y bien amarga de «El sabor de la cereza»). En fin, dijo eso. A confesión de partes, relevo de pruebas.
De las otras, puede decirse que Fontayne estuvo mejor en «Cómo maté a mi padre» (ya estrenada en la Argentina), y que sería de mal gusto comparar ahora su nueva película con «El carnicero» de Chabrol. Y que la española es sinceramente buena, con un elenco relevante (Javier Cámara a la cabeza), en una línea de realismo social ibérico del que hubo esta semana también otros buenos ejemplos, como «Agua con sal» (sinsabores de dos mujeres obligadas al pluriempleo) y «El taxista full», sobre el caso real de un cincuentón desocupado que se apoderaba de un auto por algunas horas, lo trabajaba, y luego lo dejaba, junto con el debido porcentaje de las ganancias, al alcance del dueño.
De competencia oficial, solo queda la española «Sud Express», de Velázquez & de la Peña, ambientada en el tren París-Lisboa y filmada en tres países y cinco lenguas, lo que se supone dará lugar a varias reflexiones sobre la actual Europa (casualmente, este jueves ha sido el Día de Europa, con varias mesas redondas, y un homenaje especial al director francés Claude Miller). Del resto, se anotan «Match Point» (la última de Woody Allen), el thriller político «El lobo» (historia real de un servicio infiltrado, cuyo trabajo permitió descabezar buena parte de la ETA) y el thriller iraní «El capítulo prohibido». El lunes corresponderá el balance del mercado (hubo cerca de 60 títulos argentinos), y de los premios.
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