28 de agosto 2008 - 00:00
Sanguinetti: "En 2009 volveremos con la ópera"
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Horacio Sanguinetti: «El anuncio del reinicio de las obras se
hará mañana (por hoy). Presioné mucho para que así fuera,
y también era la preocupación del jefe de Gobierno».
H.S.: Así es. Tal como había sido planeado iba a suponer un cambio estructural muy grande, y no se tocará. Además, tampoco se le dará de baja al telón histórico, y en ese punto debo decirle que yo influí mucho. Soy un conservador por naturaleza, y creo que ese telón, bien restaurado, puede seguir en el Colón, alternándolo con uno nuevo.
P.: ¿Y la acústica? Hay quienes aseguran que corre peligro.
H.S.: No soy ingeniero en acústica, pero le puedo afirmar que por aquí han pasado, en los últimos tiempos, los mayores especialistas del mundo en esa materia, fotografiando todo, procediendo por ensayo y error. La acústica no se verá afectada.
P.: ¿Por qué cree usted, entonces, que hay tanta oposición, tantas cadenas de mails, si las cosas van encarrilándose?
H.S.: Mire, desde que asumí el cargo de director general del Colón he decidido no tener un perfil mediático, como lo tuve en el Nacional Buenos Aires, sino proceder haciendo lo que corresponde. Pero no dude que esa tal oposición no es tal como se la quiere hacer aparecer sino mucho menor. Le voy a dar un caso: la autarquía. Esta es una ley que le dará plena autonomía al teatro, que sin duda lo beneficiará, y a la que apoyan el sindicato Sutecba, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y el Coro Estable del Colón. Sólo la Orquesta Estable, que depende de ATE se muestra en disidencia.
P.: Hubo acontecimientos muy ruidosos en la Estable, primero la renuncia de Stefan Lano, hace poco la de Carlos Vieu...
H.S.: Lo de Lano provocó ruido, como dice usted, porque él hizo algunas declaraciones no muy afortunadas, pero lo que nadie sabe es que con el maestro Lano nos reunimos a posteriori y él mismo fue el primero en comprender que los honorarios que percibía eran incongruentes con el presupuesto real del teatro. Actualmente no hay ninguna animadversión, fue una reunión muy cordial aquella en la que nos despedimos. Y lo del maestro Vieu no fue una renuncia como tal, sino que él sentía que, en el actual estado de asamblea permanente que venía ocurriendo en la Estable, se le hacía muy dificultoso continuar como titular. Pero Vieu continuará dirigiendo a la Estable como director invitado.
P.: ¿Fue una buena decisión suspender la temporada de ópera que había previsto la dirección anterior en el teatro Coliseo?
H.S.: La cantidad de abonados que había caído desde que el Colón hacía sus espectáculos en el Coliseo era muy grande. Yo entre ellos. Yo asumí en diciembre, y no había tiempo para ponerse a revisar esa temporada que, por otro lado, no tenía ningún contrato firmado. Además el Coliseo satisfacía a poca gente: a los cantantes no les gustaba, y el público se quejaba porque había sectores donde la acústica era muy deficitaria. Más allá de los elevadísimos costos de alquiler de su sala.
P.: ¿Y fue mejor no hacer nada?
H.S.: ¿Nada? En cinco meses hubo casi 100 espectáculos, sinfónicos, de ballet. Casi un récord, dadas las circunstancias. Pero le anticipo algo: aunque reducida, el año que viene tendremos una temporada de ópera en el Auditorio de Belgrano, que está en una zona accesible y agradable, y con el cual acabamos de firmar contrato con costos de alquiler muy inferiores a los que pretendía el Coliseo.
P.: ¿Cómo será esa temporada?
H.S.: Serán seis títulos. « Rigoletto» de Verdi, «Così fan tutte» de Mozart, «Orfeo y Eurídice» de Gluck, «Lohengrin» de Wagner, «L'elisir d'amore» de Donizetti, en la producción de la Fundación Konex de Luis Ovsejevich, y finalmente el «Trittico» de Puccini. En primer lugar, habíamos pensado para ese sexto título en «Madama Butterfly», para cuya escenografía se comprometió conmigo, personalmente, mi amigo Carlos Alonso, pero decidí que su trabajo se merecía la sala deel Colón, de modo que se hará en 2010.
P.: ¿Elencos nacionales únicamente?
H.S.: No. «Lohengrin», por ejemplo, tendrá elenco alemán. Franco Fagioli, Virginia Tola y Paula Almerares cantarán el «Orfeo», y también quiero incorporar algunas voces nuevas nacionales, realmente extraordinarias, como el joven tenor Ariel Patrinieri, que además es hijo de un notable cantante. Yo mismo lo descubrí, y puedo decir que no tengo malos antecedentes en eso. A mi comprovinciano, el cordobés Marcelo Alvarez, también lo descubrí yo, que sin exagerar es desde hace tiempo uno de los mayores tenores del mundo. ¿Cómo es que el Colón no lo convocaba? Pues bien, Alvarez se comprometió a venir a cantar al Colón apenas pueda. No sé si será en 2010 o 2011.
P.: ¿Y José Cura? Había dicho que quería estar para la reapertura.
H.C.: Cura también vendrá, aunque no creo ya que su agenda le permita hacerlo para esa fecha. Conversamos sobre la posibilidad de que haga una Cavalleria Pagliacci en doble condición: que dirija la orquesta en una y cante en la otra.
P: ¿Plácido Domingo va a dirigir la «Aída» de la reapertura?
H.S.: Es problable y, del mismo modo es casi seguro que Domingo cante, esa misma temporada, «Luisa Fernanda». Daniel Barenboim dirigirá ese año «Tristán e Isolda» y, también puedo anunciar, que a través de un convenio de amistad con la Embajada de Holanda, en 2010 se presentará en el Colón la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam, una de las más importantes del mundo. Ese año repondremos algunas óperas que hace décadas y décadas que no se representan, por ejemplo «Los pescadores de perlas» de Bizet, que tendrá régie del maestro Oswald y la cantará José Luis Sola, un tenor de Pamplona, que está haciendo una enorme carrera en Europa, e «Isabeau» de Mascagni, que no se representa en el Colón desde hace casi un siglo. La última vez fue en 1911.
P.: ¿Hasta dónde avanzó en su convenio con la provincia de San Luis?
H.S.: Ese acuerdo tiene buenas perspectivas. Me sorprendió muy gratamente San Luis, una ciudad limpia, sin mendigos, ni papeles en las calles, ni graffiti. Tienen la intención de crear un polo operístico, con el cual el Colón va a cooperar. En noviembre se hará una «Traviata» al aire libre, en Potrero de los Funes, donde se calcula una concurrencia de 30.000 personas y transmisión por televisión. Seguiremos en abril con una «Tosca». Pero eso no es lo único. En Rosario, a fines de año, recrearemos la « Turandot» que se hizo en el Luna Park en la versión del maestro Oswald. Será en el monumento a la Bandera, con la colaboración del Teatro del Círculo.
P.: ¿Cómo equlibrará sus temporadas? Usted mismo se ha definido como conservador.
H.S.: Las temporadas tendrán su repertorio tradicional, su parte contemporánea, su parte barroca, y habrá ópera nacional. Nada de eso va a faltar. El CETC, el Centro de Experimentación con obras de vanguardia, seguirá también trabajando a pleno.
P.: ¿Y en cuanto a la « modernidad» de las puestas?
H.S.: Ah, en eso seré más riguroso. Acepto innovaciones coherentes, no disparates. Yo acabo de ver una extraordinaria puesta de «La fille du regiment» ambientada en tiempos de la Primera Guerra. Era coherente, interesante. Eso sí. Ahora bien, yo no quiero ver cosas como «Un ballo in maschera» donde los personajes, en la fiesta, están sentados en inodoros. Disparates así no me interesan.
Entrevista de Marcelo Zapata



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