«El hombre duplicado», de José Saramago (Alfaguara, 2002, 418 págs.)
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"El hombre duplicado", del Nobel José Saramago es una novela moderna, casi una crónica del futuro. Su autor aborda, sin necesidad de mencionarlo una sola vez en sus 408 páginas, el drama que podría surgir dentro de 20 ó 30 años con el desarrollo de la clonación, la que por estos días amenaza con ofrecer los primeros productos de su vitrina comercial.
Pero en esta obra la duplicación de seres humanos es, en verdad, sólo un vehículo para abordar otro tema más profundo, decisivo y permanente, como es la propia identidad, la necesidad de ser únicos e irrepetibles, anhelos que las nuevas formas de dictadura que surgen ahora desde la ciencia parecen querer desafiar.
•Doble
¿Quién puede tolerar que exista otro hombre igual a uno, con la misma voz, los mismos gestos y hasta con las mismas heridas acumuladas a lo largo de la vida? Pareciera exagerar Saramago con estas licencias literarias que sólo un autor de su estatura puede prodigarse, para poner en evidencia que un hombre necesita tanto ser único como exclusivo para transitar por la vida.
El narrador -que en varios pasajes de la obra opina y reflexiona junto al protagonista-plantea que si uno no es único, si se repite por cinco o diez en una ciudad o un país, todo lo que haga podría caer en la categoría de descartable. Para contar su historia, Saramago elige símbolos tan simples como suficientes: un profesor de historia, divorciado, que vive solo y a quien no parece sucederle nada trascendental en la vida. El hecho, además, transcurre en una ciudad imprecisa aunque se la percibe lo suficientemente dinámica como para que muchos lectores puedan ver identificada a la suya.
Este profesor descubre un buen día que hay otro hombre igual a él. Gran parte de la obra, el autor la utiliza para las reflexiones del protagonista, a quien le ha estallado una conmoción interior que no puede manejar ni tampoco saber para qué quiere manejarla. Quizás sea en este punto donde se encuentre el verdadero y último mensaje de Saramago: ¿quién soy?, pregunta que al fin todos los hombres se han hecho desde el fondo de la historia y que seguramente mucho otros se harán hacia el futuro.
Aparece entonces un libro profundo, con importantes toques filosóficos enmarcado en una historia que parece avanzar a pasos lentos y cuyo verdadero valor se encuentra más escondido en el proceso de los hechos que en la incertidumbre sobre su desenlace.
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