Actuación de Zully Goldfarb (canto). Con Quique Grecco (bandoneón), Chiche Diani (contrabajo) y Oscar De Elía (piano, dir. Musical). (Taconeando, todos los jueves)
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E s notable el desarrollo que ha tenido Zully Goldfarb desde sus comienzos, hace no tanto tiempo, hasta el presente. Su voz ha ido madurando, su estilo empezó a hacerse más claro, sus movimientos en el escenario muestran cada vez más confianza. Y el resultado es el de una cantante que se está ganando, con justicia, su espacio en el panorama tanguero de la ciudad. En este caso se trata del recital que ofrece todos los jueves en Taconeando.
Antes que nada hay que resaltar al muy bien trío acompañante que respalda el trabajo de Goldfarb y de los bailarines, porque mezcla tradición con modernidad, los arreglos salen muchas veces de lo convencional, y tiene mucha técnica pero también mucha «mugre» -lo que es al tango lo que el «swing» al jazz norteamericano-. Y aunque su participación es siempre sólida, el trío alcanzó su mayor lucimiento en los momentos sólo instrumentales, con «El motivo» y «Nunca tuvo novio». También es muy meritorio el trabajo de la pareja de baile que integran Omar y Natalia Merlo, por su sobriedad y su buena técnica, pero sobre todo por elegir la sinceridad del tango milonguero y de salón por sobre el revoleo de piernas tan común en este tipo de shows.
La notable Zully Goldfarb reparte su repertorio entre temas más arrabaleros como «Atenti pebeta» o «Arrabalera», con lo que encuentra un muy buen espacio expresivo, y otros más románticos o sensuales como «Fumando espero» o «Cristal». Pone la picardía necesaria en temas como «Milonga de mis amores» y «Por una cabeza», y muestra su muy buen manejo del tango más reo, con «Gloria», «Esta noche me emborracho» o «Los mareados». Para tener en cuenta.
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