23 de octubre 2008 - 00:00
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Hernán Lombardi
La organizadora del stand del gobierno nacional es la ex subsecretaria de Cultura de las presidencias de Carlos Menem y Eduardo Duhalde, Magdalena Faillace, quien ocupa en la Cancillería el cargo de «Representante Especial para los Temas de la Mujer en el Ambito Internacional». La funcionaria tuvo responsabilidades en el Congreso de la Lengua que se hizo en Rosario hace dos años, acontecimiento cuya organización también fue tema de ácidos debates.
Faillace ha intentado defender sin mucha suerte unos «ejes» temáticos de la representación argentina que, dice, le fueron ordenados por Cristina de Kirchner. En su primera versión no tenían nada que ver ni con la industria del libro ni con la escritura: se trataba de homenajes a Eva Perón, el Che Guevara, Diego Maradona y Carlos Gardel como «emblemas de la argentinidad». Cuando se conocieron las primera manifestaciones de rechazo de los representantes de la industria editorial y de un sector de la comunidad intelectual, Faillace dijo que la Presidente le había ordenado limitarse a esa agenda y que el stand argentino tendría la forma de un laberinto como manera de representar la idea de que para la Argentina es eso, un laberinto (toda una confesión). El rechazo conmovió la posición oficial y Faillace informó que se agregarán dos «emblemas» más, éstos sí comprometidos con el objeto de la feria, que es el libro: Jorge Luis Borges y Julio Cortázar.
Lombardi y Faillace tuvieron agendas paralelas la semana pasada en Frankfurt. El ministro de Macri contrató el stand del gobierno porteño, negoció con el Instituto Cervantes la instalación de la muestra borgiana y acordó con la alcaldesa de esa ciudad una serie de programas culturales en la feria y fuera de ella para octubre de 2009 y de 2010.
Lombardi también anunció en Frankfurt el lanzamiento de un fondo para subsidiar traducciones, principalmente al alemán, de obras de escritores argentinos jóvenes. Ese fondo se articulará a través de la Fundación Tipa, que además hará una selección de los escritores que viajarán a la Feria de 2009 y la de 2010 -dedicada a la Argentina. El gobierno porteño busca asegurar una representación propia importante en torno del libro para diferenciarse del proyecto kirchnerista para Frankfurt 2010, que concentró el interés de la visita de Faillace en actividades no vinculadas centralmente a la industria del libro (muestras de comics, foros de debate sobre derechos humanos, ciclos de cine, muestras de pintura, de diseño argentino, hasta una exhibición de productos de platería argentina).
Faillace debutó en Frankfurt (nunca había ido en su vida, razón por la cual quizás fue designada por el gobierno) junto al embajador Guillermo Nielsen y un grupo de funcionarios de la cancillería, del Instituto del Cine, de la Fundación Exportar y de las secretarías de Medios y de Turismo de la Nación. Tan nutrida delegación amenazó con propinarle a los alemanes un ciclo de films criollos a ser exhibido a través de la Federación de cines comunales alemanes, en los principales centros urbanos. Ese desafío podría motivar un contraataque del cine alemán con artillería del mismo calibre.
Las dos delegaciones argentinas se reunieron con representantes de Turquía, país invitado este año a la Feria de Frankfurt, para intercambiar experiencias, precios de proveedores, etc. para facilitar la presencia criolla en las ferias de 2009 y 2010. Turquía llevó este año a Frankfurt 150 escritores y gastó, para concretar su representación, alrededorde 9 millones de euros. Faillace ya avisó que el gobierno nacional no dispone de fondos para 2010 pero que confía que con tan variada oferta de entretenimientos que ofrecerá la delegación argentina (habrá de todo, al parecer, menos libros) espera contar con auspicios comerciales.
También dijo que el gobierno nacional espera poder invitar a unos 100 escritores a Frankfurt, si logra los medios para pagar los gastos. Lombardi, más expeditivo, no habló de invitaciones masivas, pero abrió el monedero para contratar el stand de Frankfurt el año que viene y asegurarse la posibilidad de competir con el gobierno nacional en la feria «argentina» de Frankfurt de 2010.




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