El joven Perry Mason, más negro que nunca en una nueva miniserie

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Precuela de la famosa producción con Raymond Burr sobre el abogado defensor que hizo historia.

“Todo el mundo es culpable de algo”. Perry Mason, el abogado más famoso de la historia, regresó en una serie de HBO que reescribe al personaje que, en la era de oro de la televisión, interpretó Raymond Burr con un éxito que duró entre 1957 y 1966. Pero si el Perry Mason clásico era un abogado defensor, siempre ocupado en liberar falsos culpables de homicidio, el nuevo, cuyas aventuras van por el tercer episodio (domingos a las 22 por HBO) protagoniza una elaborada precuela cuando aun ni siquiera es estudiante de leyes.

Encarnado por Matthew Rhys, conocido por la serie “The Americans” y el film de Steven Spielberg “The Post”, la nueva Perry Mason sorprende al espectador desde el prólogo de su primer episodio, cuando un caso de secuestro extorsivo termina horriblemente mal con la muerte de un niño.

Corre 1932 y los Estados Unidos están en plena Depresión, pero la ciudad de Los Angeles contrasta con la miseria general gracias al boom del cine sonoro. En ese contexto, Perry Mason es un perturbado excombatiente de la Primera Guerra que intenta mantener la granja de sus padres mientras hace trabajitos como investigador privado que a veces lo asemejan a un simple chantajista, como cuando logra sacar unas fotos sucias de un cómico famoso complicado con una starlet (el personaje está inspirado en Roscoe “Fatty” Arbuckle, cuya fama en el cine terminó cuando lo acusaron de la muerte de una joven actriz al usar una botella de champagne a modo de juguete sexual). Pero el personaje, creado por Erle Stanley Gardner, también asiste a un abogado sin mucho trabajo, y es con él con quien se involucra en el caso del secuestro que culmina con el niño muerto y que se entrelaza con las prácticas de un influyente pastor evangelista.

El productor de “Perry Mason” es Robert Downey Jr. y en su primera gran producción el actor de “Iron man” no se iba a andar con pequeñeces. Todo está minuciosamente cuidado, desde la ambientación de época, el elenco que incluye excelentes actores como John Lithgow, Robert Patrick o Lili Taylor, la música de Terence Blanchard (compositor de Spike Lee) y sobre todo la libertad creativa para los directores Timothy Van Patten y Deniz Gamze Erguven.

Mientras esta ultima tiene antecedentes en el cine arte, Van Patten es uno de los máximos expertos en cine negro para el cable gracias a los 20 episodios de “Los Soprano” que dirigió, o por ser el principal realizador de la producción de Martin Scorsese “Boardwalk Empire”. Sus registros de cine noir son inéditos en la pantalla chica, no sólo por la crudeza de las escenas violentas, sino también por las oscuras descripciones de la sociedad estadounidense de la década de 1930 y el atribulado perfil del protagonista, deshumanizado al punto de acicalarse para una reunión con el importante evangelista rapiñándole una corbata al cadáver N.N. que acaba de llegar a la morgue judicial.

La gran visión como productor de Downey Jr. fue reconstruir uno de los personajes más populares de la cultura estadounidense, no solo por la serie que incluyó estrellas famosas como Bette Davis o Robert Redford, sino por las novelas de Gardner que durante décadas fueron el mayor best seller del género a nivel mundial. Claro que ahora el personaje parece más salido de la literatura de Dashiell Hammett o Raymond Chandler que de la del propio Gardner, y también hay guiños a películas como el “Chinatown” de Roman Polanski y “L.A. Confidential”. Parte de la astucia de ubicar al personaje central antes de sus años propiamente leguleyos, es apostar a que mientras las nuevas generaciones tal vez no recuerden a Perry Mason, y por lo tanto no se verán ,molestos por los cambios, eso no impedirá que los viejos fans del abogado no se enganchen para ver cómo este tipo miserable y nihilista se transformará en un abogado defensor ejemplar.

En este sentido, la serie da lugar a sorpresas, empezando por los crudos flashbacks bélicos de la guerra de trincheras en Francia, que explican un poco las experiencias que siguen atormentando al protagonista. Apenas en tres episodios “Perry Mason” va de los tiroteos entre hampones, o las batallas de la guerra, sin perder de vista el humor negro o las sórdidas pinturas sociales.

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