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7 de octubre 2020 - 00:01

Periodistas de policiales en el centro de la escena

Dirigida por Diego Palacio, actúan Julieta Zylberberg, Esteban Pérez y Alejandro Awada. El Ministerio de Ciencia intervino en la producción.

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Post mortem. La serie combina el policial con la investigación forense, y participaron profesionales.

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“En el mundo y en sociedades mucho menos violentas hay apetito por las historias criminales. Lo vemos en las series nórdicas, más truculentas que las que nos animamos a contar en la Argentina“, dice Diego Palacio, director de la serie “Post Mortem” que debuta mañana en Flow, cuyos personajes centrales son periodistas de policiales. “El género encierra la idea de cómo se crea una mente asesina, de cómo un germen puede ser llevado al extremo y hasta salir con las manos limpias al crear el crimen perfecto. Hay también una idea de justicia, con elementos de humanidad y animalidad”, agrega Palacio, codirector de la productora StoryLab junto Nacho Viale. La serie está coproducida con Flow y TECtv (el canal del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación), y protagonizada por Julieta Zylberberg, Esteban Pérez y Alejandro Awada. Completan el elenco Rafael Spregelburd, Claudio Tolcachir, Darío Barassi, Juan Gil Navarro y Jorge Marrale. La serie que se confeccionó a partir de casos reales, con asesoramiento de científicos forenses. Dialogamos con Palacio.

Periodista: ¿Cómo surgió la historia en torno al mundo del periodismo de policiales?

Diego Palacio: Contar historias orientadas al género policial, drama o thriller, es una buena forma de crear proyectos y productos que puedan tener relevancia global, por eso la idea era meternos en la cocina de lo que hoy es la transformación de un diario tradicional en digital, y que tenga pretensiones de audiencias más amplias y otro tipo de lectores. El personaje de Awada les pide a los dos periodistas que dejen de escribir en sus secciones y buceen en el mundo del periodismo policial.

P.: ¿En qué casos reales se inspiraron?

D.P.: Ángeles Rawson, Alberto Nisman, Fernando Ferré o algunos de viudas negras que existen en Facebook. Con esos elementos se construyeron los casos ficcionales de la serie y se pudo contar cómo se desentraña una pericia. Encararlo desde lo policial, criminología o forense sumó a presentar un contenido entretenido de ficción al cien por ciento.

P.: ¿Cómo construyeron a los personajes?

D.P.: Si bien existe una raza dentro del periodismo de crónicas policiales nos gustaba aquello de dos periodistas de otras secciones que se tengan que meter en un mundo más truculento y oscuro que el que estaban acostumbrados. Dentro del arco dramático del personaje de Julieta hay un acercamiento a estas escenas del crimen que le disparan y destraban cuestiones de su pasado que tendrán efecto sobre el final de la serie. Fueron muy traumáticos y los tiene bloqueados. Hasta hay una idea de una posible venganza en esa revisión de algo que ella vivió con amigas.

P.: ¿Cómo fueron las conversaciones con los científicos forenses?

D.P.: Los actores y técnicos del equipo quedaron impresionados; la curiosidad fue más allá de la construcción de sus personajes. Fueron sesiones de hora y media con cada científico, fue revelador estar en contacto con ellos, hurgar sobre cómo se prepara un crimen perfecto y cuáles son los elementos que descubre la criminología y los peritos forenses. Y de nuevo, presenciar esas escenas del crimen funciona como motor del arco dramático de Julieta, sembrado durante toda la serie.

P.: ¿Por qué cree que el morbo de estas series funciona tan bien en las audiencias?

D.P.: No es sólo el morbo lo que llama atención de los casos policiales. Las audiencias encuentran también un entretenimiento en la historia que puede haber sido real y que pueden ver amplificado en las noticias. Se trata de un fenómeno global, donde los policiales en todo el mundo tienen este atractivo.

P.: ¿Cómo se sostienen las productoras en cuarentena?

D.P.: La audiovisual fue una de las industrias más golpeadas; el entretenimiento en general con los teatros y recitales que buscan encontrar formas nuevas de expresión. Desde nuestra productora tuvimos la suerte de adaptarnos rápido y realizamos el documental sobre los trabajadores esenciales llamado “Héroes invisibles”. Nos ajustamos a un protocolo estricto y nadie equipo del equipo se enfermó. Un buen protocolo no garantiza pero ayuda a que se pueda trabajar. Somos estrictos los fines de semana con el programa en vivo de Mirtha Legrand. Estamos preparando varios proyectos con lo cual la pandemia ayudó en cuanto a tiempos en el desarrollo de historias, en darle más espacio al guion, algo que a veces se apura. Ojalá pronto se pueda volver a una nueva normalidad para encarar de nuevo los rodajes, que es lo más difícil de implementar.

P.: ¿Los benefició el consumo de contenidos, que se multiplicó con la pandemia?

D.P.: El consumo en pandemia fue una de las claves para pensar la transformación de la industria. Se aceleraron mucho los mecanismos en el consumo que deberían, a la larga, ayudar a transformar la industria en algo más pujante. Se necesitan más contenidos y también es verdad que competimos desde la Argentina con todo el mundo en las diferentes plataformas. Eso implica una gran responsabilidad a la hora de contar historias. Necesitamos que se vean a nivel global y local, eso pensamos siempre, que los contenidos vayan más allá de nuestras fronteras. Buscamos socios estratégicos y en este caso Flow y el Ministerio de Ciencia, que acerca estos contenidos a la idea de divulgación científica y complementa el entretenimiento.

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