27 de abril 2001 - 00:00

Serrano: "Nuestras canciones ya no creen cambiar el mundo"

Ismael Serrano.
Ismael Serrano.
Cuando Ismael Serrano editó su primer disco, «Atrapados en azul», en 1997, comenzó a ser popular rápidamente también en la Argentina. Lo que fue entonces el corte de difusión « Papá cuéntame otra vez» -una evocación cariñosa pero a la vez crítica sobre la generación de sus padres y su fracaso en cambiar las cosas-se escuchó en radio y televisión y muy pronto llegaron las convocatorias a teatros grandes.

Ahora volvió a la Argentina para hacer una serie de shows (en Neuquén, La Plata, Córdoba, Rosario, Mar del Plata y hoy en el teatro Gran Rex de Buenos Aires) en los que presentará su más reciente disco, «Paraísos perdidos», el tercero de su producción.

«Siempre he sentido una buena respuesta de los argentinos. Para mí, aquellos conciertos en el teatro Opera son de las cosas más importantes que me han pasado en la vida. No imaginaba que pudiéramos tener tantas cosas en común con la gente de allí», dice el cantante desde su residencia española. «Yo suponía que 'Papá...' era una canción local pero los viajes que pude hacer por mi trabajo me demostraron que son muchas más las cosas que nos unen que las que nos separan con la gente de América latina.»

Periodista: ¿En España ese tipo de discurso tiene también buena receptividad?

Ismael Serrano: Por cierto que aquí hay una parte de la juventud que está sólo en el consumismo y el pasatismo. Pero no es bueno generalizar. Hay también gente que tiene otra sensibilidad, que descubre canciones con las que se identifica y que van más allá de la ñoñería.

P.: ¿Se reconoce como parte de una camada de cantautores que podrían integrar artistas como Rosana, Pedro Guerra o Marina Rosell, entre otros?

I.S.: Por cierto, hay cosas que nos unen, como puede ser la influencia de Serrat, de Silvio Rodríguez, de Aute; o haber recibido y escuchado la música pop que vino después, de grupos como Radio Futura o La Fila. Compartimos una influencia más amplia que la de la generación de Serrat, donde pueden estar también otras canciones de autor de Tracy Chapman, James Taylor o Leonard Cohen.

P.: ¿Cuál es su relación con los artistas de la generación de Serrat? El propio Serrat no ha sido muy elogioso con usted cuando se le ha pedido una opinión.

I.S.: Con algunos tengo una relación excelente, como con Luis Eduardo Aute, con quien he compartido escenarios y con quien tengo deudas que van más allá de lo musical. Con Joaquín Sabina también compartí el escenario. Por lo demás, y más allá de las deudas artísticas que pueda sentir con muchos de ellos, no pretendo que me amparen o me apadrinen.

P.: ¿Piensa, como creían algunos en el pasado, que la canción sirve también para cambiar el mundo?

I.S.: Yo creo que la música sirve, sobre todo, para sentirnos menos solos. Componer con la pretensión de cambiar el mundo me parece, a esta altura, muy vanidoso.

P.: ¿Está trabajando ya en el material de un nuevo disco?

I.S.: En estos momentos estoy muy ocupado presentando «Paraísos...» y haciendo giras y no he tenido mucho tiempo para hacer nuevas canciones o para trabajar en la conceptualización de un futuro nuevo disco. Soy poco disciplinado en ese terreno y trabajo en la composición casi como un aficionado. Creo en aquella frase de Picasso sobre que es mejor que la inspiración nos pille trabajando. Pero yo lo único que necesito es estar solo con mi guitarra; no tengo la rutina de escribir de tal hora a tal hora. En ese sentido, me siento libre y sin ninguna presión para sacar un disco nuevo cada tanto tiempo.

P.: ¿Por dónde pasan actualmente sus gustos musicales?

I.S.: Ahora, particularmente, estoy muy interesado en escuchar a mujeres, con fuerza y con personalidad, como Sheryl Crow, Marisa Monte o Noa. Pero también escucho muchas otras cosas, desde Van Morrison hasta Pat Metheny, pasando por el jazz o Youssou N'Dour.

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