7 de septiembre 2000 - 00:00

"SHANGAI KID"

Mifune en «El sol rojo», Carradine en «Kung Fu», Chan en «Shanghai Kid». La fórmula que lleva un guerrero del lejano oriente al «far west» no es nueva, pero sin duda funciona muy bien. «Shangai Kid» es un entretenimiento bobo que con una pizca más de esfuerzo argumental hubiera llegado realmente lejos. El problema es que parece escrito durante una huelga de guionistas: la mínima trama sobre una princesa china raptada y llevada a América no está mal, sólo que está contada en forma dispersa, con viñetas del Oeste que saltan de una escena a otra sin nada de fluidez, continuidad o coherencia. Un comic de Lucky Luke luce escrito por Conan Doyle al lado de esta comedia de acción. Lo que pasa es que los productores se confiaron demasiado en la eficacia de la premisa de Jackie Chan convertido en cowboy, y en parte no se los puede culpar demasiado: sin importar qué demonios está pasando en el film, Chan siempre se luce con algún delicioso gag ultratonto que casi siempre incluye alguna acrobacia increíble. Lo que da más pena es que el director debutante Tom Dey siempre logra alguna imagen contundente para potenciar las cosas, pero sin contar con un guión que una los chistes y stunts con una buena parodia al western; todo lo visual queda en segundo plano (salvo en las primeras imágenes del asalto a un tren, bien apoyadas por un soundtrack sólido y variado que incluye un par de homenajes a las grandes bandas sonoras del género).
El actor secundario
Owen Wilson asciende a coprotagonista, pero su personaje repite tics y le quita tiempo a las delirantes proezas de Chan, tan divertido como siempre. Pero el detalle casi imperdonable es lo apagado del personaje de Lucy Liu, una experta en papeles sexys y perversos (como el de «Revancha») que aquí pasa sin pena ni gloria.

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