El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Steven Spielberg está preparando una nueva versión de su famosa película «E.T.» de la que desaparecerán todas las referencias a terroristas, policías y armas. El film volverá a las pantallas norteamericanas en marzo de 2002, para celebrar los vein-te años de su estreno. En la nueva edición desaparecerá, por ejemplo, la prohibición efectuada por la madre de Elliot (el niño que se hace amigo del extraterrestre E.T.), de no vestirse de «terrorista» para la fiesta de Halloween. Ahora el término utilizado será «hippie». Además los agentes que dan caza a E.T. no tendrán armas, las que serán sustituidas digital-mente por «walkie-talkie». Spielberg se había arrepentido hace años de la inclusión de las pistolas en el film; ahora el reestreno le permitirá utilizar nuevas tecnologías para corregir algunos defectos de la versión original.
En Londres aparecerá hoy una novela de la autora canadiense Deborah Ellis destinada a «ayudar a los niños a que se hagan una idea de cómo es la vida bajo el régimen Talibán». Presentada como la única novela de niños sobre el tema, «The Breadwinner» (El sostén de la familia) cuenta la historia de Parvana, una niña de 11 años que lucha por ayudar a su familia mientras trata de eludir las palizas, las bombas y la muerte por falta de comida. Recomendado a niños de entre nueve y doce años, el libro retrata a Parvana disfrazada de varón -para eludir el castigo talibán a las mujeres que salen de sus casas sin la compañía de un hombre de su familia --ocupándose de recoger comida para su empobrecida familia y que lucha por sobrevivir en una ciudad en guerra, tras la detención de su padre. El libro fue escrito antes del actual conflicto y fuentes de la editora Oxford University Press dijeron que habían acelerado su publicación después de que padres, profesores y bibliotecarios dijeran que estaban luchando por contestar las preguntas de los niños tras los ataques del 11 de septiembre.
CHILAVERT TIENE BIOGRAFO TOP
El escritor paraguayo Au-gusto Roa Bastos reafirmó su compromiso de trabajar sobre la biografía de su compatriota José Luis Chilavert, el explosivo arquero de la selección paraguaya, a quien tiene mucho afecto porque lo considera «un modelo digno de ser seguido por los jóvenes». Pero también aclaró que «en realidad tengo un compromiso con José Luis. Es un amigo y me gustaría trabajar en una biografía sobre él, pero antes debo tener una larga conversación para que me vaya dando datos que gene-ralmente no figuran en las entrevistas periodísticas», declaró Roa Bastos. El ganador del premio Cervantes 1989 y autor de, entre otros, «Yo el Supremo», aseguró que el proyecto «está firme». «Tengo muchas ideas que las iremos concretando con José Luis luego del necesario intercambio de opiniones y datos». Para él, la biografía de Chilavert «será un trabajo muy extenso, al menos en cuanto al tiempo que demandará, pero sumamente interesante porque se trata de escribir sobre facetas de la vida de un personaje polémico, que presenta una personalidad muy fuerte pero a la vez con sensibilidad y humildad».
" GRAN HERMANO" EN VERSION RUSA
El reality show, «Gran hermano», en el que una serie de personas se someten a convivir en una casa, permanentemente vigilados por cámaras televisivas, se prepara para desembarcar en Rusia, con algunas variantes respecto de sus pares occidentales. Los participantes de la «Casa rusa» ingresarán en pareja, a diferencia de las versiones conocidas en las que los participantes concursan solos y sin conocerse entre ellos. El juego, que cuenta con los encuentros y desencuentros entre los participantes, aspira a contar ahora con el ingrediente, a favor o en contra, que supone aportará la convivencia con el propio cónyuge. Nada impide la posibilidad de que, al final del juego, se pueda salir con la propia pareja, con otra o sin vínculo. La pareja ganadora tendrá como premio un departamento de más de cien metros cuadrados en el centro de Moscú. Otra de las novedades introducidas a la versión rusa del reality show es que las parejas vivirán detrás de dos grandes aparadores vidriados con vista a la calle que permitirán a los transeúntes espiar el interior de la casa. Una patrulla policial estará constantemente en servicio rodeando las paredes vidriadas para evitar «provocaciones».
Dejá tu comentario