Sigue deslumbrando el catalán Barceló

Espectáculos

«La tigresa y otras historias» de Dario Fo y Franca Rame. Trad.: J. Casas. Dir.: J.A. Ortega. Int.: Manel Barceló. Vest. y máscara: R.B. Ivars. (Teatro Presidente Alvear).

A diez años de su última visita a la Argentina, Manel Barceló volvió a deslumbrar al público con sus extraordinarios recursos expresivos. Este actor catalán dispone de un gran bagaje técnico, y siempre logra que cada historia cobre vida a los ojos del espectador con una verdad y una simpleza francamente conmovedoras.

No es común ver en el escenario a un intérprete que se maneje con tanta calma y naturalidad. «La tigresa y otras historias» (1983) fue su primer espaldarazo como actor y, desde entonces, la sigue representando tanto en España como en diversos países de América. Aunque es autor de un buen número de espectáculos, entre ellos «All talking, all singing, all dancing, all Gershwin» (1988), «Cabaret para la guerra de Bosnia» (1995) y «Un astronauta aúlla a la luna» (1996), Barceló sigue apostando a «La tigresa...» (ésta es la tercera vez que la trae a la Argentina) porque además de gustarle a todo tipo de público, le permite gozar de un humor crítico y sanamente irrespetuoso. Para bien o para mal, los textos de Dario Fo y Franca Rame conservan la misma virulencia y lozanía de siempre.

La obra, casi una fábula brechtiana, narra las desopilantes aventuras de un soldado del ejército maoísta que encuentra en una tigresa y su cachorro los mejores aliados contra la hipocresía y los abusos de los funcionarios políticos.
«El primer milagro del niño Jesús», la más irreverente de estas historias, presenta al hijo de Dios como un púber algo caprichoso y rebelde que sufre su condición de inmigrante palestino y que sólo hace milagros para que los demás chicos lo acepten.

Por último, la leyenda de
«Icaro y Dédalo» hizo reir con sus enredos en el laberinto de Knossos, pero, ya en el final, incluyó una melancólica reflexión sobre el escapismo y la poca tolerancia a los conflictos, claramente relacionada con la actual fiebre emigratoria que reina en nuestro país.

Barceló
brindó una exquisita lección de teatro y es probable que con «Shylock», la pieza de Gareth Armstrong que actualmente representa (hasta su despedida, el próximo domingo, siempre en el Alvear) revele nuevos aspectos de su talento. En ella, interpreta a más de cuarenta personajes, entre ellos algunos de Shakespeare.

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