Silvia Arazi: “No creo que un escritor elija los temas, sino que son ellos quienes nos convocan”

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Silencio y soledad. Los dos requisitos para que Silvia Arazi pueda escribir situaciones con los otros que recaen con el ruido de un trueno. Su reciente novela La separación (Galerna) arranca con el comienzo del fin de la pareja de Lucía y Pedro, y, en la voz de ella, suenan fuertes reflexiones que sólo son posibles cuando una situación madura: "...empiezo a pensar que a Pedro lo que más le gustaba de mí era lo mucho que me gustaba él. Cuando con el tiempo mi admiración comenzó a languidecer, cuando sus ideas ya no me parecieron tan brillantes, sus opiniones tan acertadas, ni sus chistes tan graciosos, su amor -que vivía del mío, como un parásito- comenzó a morir de inanición".

Además de escribir narrativa, Arazi es poeta y cantante. Algo no menor si se piensa que todo el proceso de Lucía en el que trata de explicarse por qué se termina un amor -que incluye desde la historia de sus padres, fuertes dolores de cabeza que parecen ser una tradición entre las mujeres de su familia y el desgaste que se acentúa cuando hay hijos de por medio- nunca pierde musicalidad. En diálogo con ámbito.com, la autora relató cómo fue el proceso creativo de su último libro y también hizo un repaso de su carrera literaria.  

Periodista: ¿Por qué escribir de una separación?

Silvia Arazi:
Podría dar varias razones, nunca del todo ciertas, ya que no creo que un escritor elija los temas sino que son ellos quienes nos convocan, por motivos siempre misteriosos. En esta novela quise narrar ese proceso complejo, largo, doloroso, y al mismo tiempo liberador, que es una ruptura de pareja. La ausencia de alguien que formó parte de nuestra vida durante mucho tiempo. Busqué que la historia, por momentos, se deslizara suavemente hacia el humor, sin perder su carácter. De algún modo, intenté escribir lo que en cine suele llamarse una "comedia dramática", un género que me gusta especialmente, porque estoy segura de que la vida lo es. Incluso está la idea de hacer un guión para cine, cosa que ya me ocurrió con otra novela.

P.: Hay tópicos que se repiten en tus libros. La mención a la música y la pérdida, física o de un vínculo. ¿Son tus temas predilectos?

S. A.:
Son temas que me atraviesan y por lo tanto me resultan, más bien, inevitables. La música me acompañó durante muchos años a través de mi actividad como cantante, y los artistas son seres que conozco en profundidad, ya que pasé gran parte de mi vida entre músicos, actores y escritores. Me interesa escribir su fervor, sus fracasos, su grandeza, y también su sombra y sus mezquindades. En cuanto a la pérdida de un ser querido -más allá de las razones que produjeron esa ausencia- me parece un tema muy doloroso. Hay una canción de Chico Buarque que lo dice de un modo insuperable: "O pedazo de mí, o mitad amputada de mí, lleva tu mirar, que la nostalgia es el peor tormento".

P.: Con uno de tus libros, La maestra de canto pasó algo curioso. Vivió en dos temporalidades. Se reeditó, con modificaciones y terminó por ser un suceso. ¿A qué atribuís esto? ¿Hay temas que siempre están vigentes?

S. A.:
Escribo muy lentamente y no puedo resistir la tentación de reescribir mis textos. No me atrae la idea de escribir muchos libros en mi vida. Creo más bien que escribimos un libro único, más allá de los nombres. Por otra parte, los temas que me interesa pensar, la ausencia, el tiempo, el amor, el arte, la muerte, trascienden el escenario o el momento en que transcurre la historia.

P.: Buceás por diferentes géneros, la poesía, la narrativa, el infantil. ¿Cómo conviven?

S. A.:
Por motivos personales dejé de escribir durante siete años. Y regresé, también hace siete, con un libro de poesía que es, al mismo tiempo una novelita, La medianera, con el cual gané un concurso en el Fondo Nacional de las Artes. Ese libro fue muy importante para mí porque lo escribí durante muchos años, sin idea de publicarlo, como un juego, rompiendo los límites entre poesía, novela y teatro. Rompiendo, sobre todo, mis propios límites. Para mi sorpresa, ese libro algo extraño fue premiado y de alguna manera legitimó mi libertad y abrió las puertas de mi percepción. Luego siguió Claudine y la casa de piedra y también, dos libros que son para chicos: La familia Cubierto (poesía) y El niño de pocas palabras (novela), este último, un libro que no escribí pensando estrictamente en los chicos y que se está leyendo ahora en las escuelas, cosa que me produce enorme placer.

P.: Y también sos cantante lírica y de gospel. ¿Cómo convive el canto con la literatura?

S. A.:
La literatura y la música son hermanas de sangre. Una canción o una ópera es también una propuesta narrativa, o una emoción que nos cuenta su propia historia. Por el otro lado, soy de las que piensa que en literatura, tanto o más importante que el qué se narra, es el cómo. Y es allí, donde casi sin notarlo, nos envuelve la música detrás de las palabras.

*Silvia Arazi publicó el libro de relatos Qué temprano anochece (Premio Julio Cortázar de narrativa breve);la novela La maestra de Canto (Reeditada recientemente por Letras del Sur); los libros de poesía Claudine y la casa de piedra y La medianera, una novelita Haiku (Segundo premio otorgado por el Fondo Nacional de las Artes y los libros para el público infantil La familia cubierto y El niño de pocas palabras. Su novela La separación será publicada próximamente en España y en el mundo árabe.

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