15 de junio 2006 - 00:00
Sofovich: "La TV de hoy se convirtió en lucha personal"
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Gerardo Sofovich:
«Me molesta la TV
donde se bastardea
el idioma y se recurre
al insulto fácil.
Siempre hice
humor con
picardía pero
jamás usando
palabras fuertes.
La TV merece
otro lenguaje».
P.: ¿Conviene repartir la inversión en diferentes espectáculos en lugar de hacer uno sólo y con mayor producción?
G.S.: El que más invierte soy yo, con más gente en escena. En las dos revistas hay, en el saludo final, más de 30 artistas, los ballets son 12 bailarinas y 5 bailarines en contraste con los demás, donde hay 8. Tengo escenografías impresionantes porque amo el teatro e invierto mucho en vestuario despampanante, con plumas, strass, primeras figuras. Todo eso lo hago porque, además de amar el teatro, me gusta generar fuentes de trabajo. De los cuatro espectáculos vivían más de 100 familias.
P.: ¿Ya se siente el efecto Mundial en cine y teatro?
G.S.: Es impredecible. Por un lado este Mundial nos viene bien en cuanto a horarios, para televisión y para espectáculos, pues los partidos terminan a las 6 de la tarde. Entonces quizá, si hay euforia porque la Argentina hace un buen papel, la gente saldrá a la noche a festejar. Aunque también vienen las repeticiones nocturnas, nunca se sabe.
P.: ¿Por qué decayó la actividad? ¿La oferta para el ocio se diversificó o se acude al entretenimiento sin salir de la casa?
G.S.: Creo que pasa porque hay muchas alternativas de entretenimiento y además influye la inseguridad. En la época en que dirigía el Astros, las entradas salían a la vente con siete días de anticipación y se agotaban con la gente que hacía cola para no quedarse sin teatro. Lo primero que se agotaba era la función de las 23, de martes a domingo. Hoy, la función más floja es esa, debido a la inseguridad, porque el barrio es oscuro, porque hay que volver a casa.
P.: Buenos Aires fue siempre capital teatral de Sudamérica, ¿sigue siéndolo?
G.S.: Sin duda. La cantidad y calidad de espectáculos ha estado siempre a la altura de cualquier capital como Nueva York. En Estados Unidos no tienen mercado, los grandes espectáculos hacen gira y van unos pocos días a cada ciudad. No hay temporadas teatrales en ciudades enormes con millones de habitantes. No tienen teatro, quizá por la idiosincrasia del norteamericano y quizá porque el turista, para ver teatro, va a Nueva York. En París se va al Lido, al Moulin Rouge; está Londres con un buen teatro, Madrid no es nada sobresaliente, en Roma no hay nada. Lo que digo es que con 8 mil ó 10 mil personas que vayan al teatro se mantienen los teatros que deban mantenerse. Pero no se puede mantener la actividad desde el punto de vista empresarial con un mercado que trabaja nada más que los sábados. Y eso que yo no gano con el teatro sino con la televisión.
P.: ¿Ya que lo menciona, a qué atribuye el éxito de «Tiempo límite», uno de los programas más vistos de «América»?
G.S.:Ahora anda muy bien «La rueda de la fortuna» y creo que funciona porque es un entretenimiento donde toda la familia juega. Es televisión sana, en horario adecuado y tiene audiencia infantil. Los chicos compiten con los padres a ver quién responde.
P.: Hablando de TV sana, ¿qué opina de la TV zafada que suma cada vez más exponentes en pantalla?
G.S.: Me molesta la televisión donde se bastardea del idioma, el insulto fácil que no sirve para nada. Adolfo Stray, uno de los maestros de la revista, fue el primero que puteó en Buenos Aires en un teatro y la gente hacía cola para ir a escuchar eso, que era sumamente extraño. Hoy en día, el que no putea parece un boludo. Toda la vida he hecho humor con picardía, con doble sentido, pero jamás usando palabras fuertes, no digo que sean malas palabras porque las uso en lo cotidiano, como todos, pero la TV merece otro lenguaje. Esto no quiere decir que sea pacato, aun en « Polémica en el bar», cuando hay que usar la mala palabra se usa. Pero no hay que forzarla, como si fuera eso el efecto de risa.
P.: Hay quejas y hasta renuncias por los cambios de horario en el prime time ¿qué opina de esta «programación impuntual»?
G.S.: Pergolini ahora va en la trasnoche, ¿no? El único que respeta los horarios es «América». La gente sabe que el programa empieza en horario, me entregan puntualmente y hago lo mismo yo con el que viene después.Ayer llegué a casa temprano y quería ver qué estaba haciendo Marcelo Tinelli y todavía seguía «Sos mi vida». Lo vi media hora sin tener ganas mientras en «DirecTV» la identificación decía «Showmatch».
P.: ¿Qué diferencias encuentra entre los programadores de hoy, Adrián Suar o Claudio Villarruel, tan diferentes de Romay o Goar Mestre?
G.S.: Están jugando con fuego. En algunos casos se puede llegar a ser aprendices de hechicero, como en la película «Fantasía», donde Mickey es el aprendiz y trata de imitar las cosas que le ve hacer a su patrón. Arma un desbarajuste total.
Entrevista de Carolina Liponetzky


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