6 de noviembre 2002 - 00:00
"Sólo se pueden esperar novelas muy pesimistas"
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Ian McEwan
Periodista: Suele decirse que un escritor se pasa la vida reescribiendo una y otra vez la misma novela, pero las suyas son muy diferentes entre sí.
Ian McEwan: Ya lo decía Henry James, la primera tarea del novelista es interesarse por la novela que va a escribir, tomar cada nuevo libro como el primero. Por eso me gusta dejar amplios huecos entre una novela y otra, para que la precedente se extinga por completo en mi mente y pueda afrontar la nueva. De hecho, cuando un novelista trabaja bien, no elige los temas, sino que estos le vienen, surgen de forma espontánea.
P.: La protagonista de «Expiación» es una niña. ¿Qué le atrae de la infancia, que ya había abordado en libros anteriores?
I.Mc.: En este caso se trata del viaje moral de alguien que a los 13 años provoca una tragedia cuya dimensión comprende totalmente a los 18 años, y desde entonces vive atormentada por la culpabilidad. Me interesa la infancia porque como novelista me atrae esencialmente la condición humana, y la infancia es una etapa crucial en nuestras vidas.
P.: Uno de los temas centrales es la culpa y la expiación.
I.Mc.: Empecé la novela en 1999, en un momento en que todo el mundo hablaba del final del siglo XX y quise escribir un libro que revisase el siglo, que hablase de los grandes errores y desastres que lo marcaron. Pretendí reflexionar sobre lo que llevó a la vieja civilización europea, con todos sus valores culturales, a descender a la barbarie de la Segunda Guerra Mundial, un drama del que todavía estamos recuperándonos.
P.: En novelas anteriores ya había escrito sobre la posguerra, pero es la primera vez que aparece la Segunda Guerra Mundial.
I.Mc.: Mi padre vivió como soldado el desastre de Dunkerque. Lo que he intentado en la novela es iluminar una pequeña parte de la guerra mediante el personaje de Robbie, el hijo de la criada, que siento mucho más cercano a mí que la protagonista, porque mi madre limpiaba casas, y el deseo de ser médico de Robbie refleja mi interés por la ciencia.
P.: En sus primeras novelas había una presencia obsesiva de la violencia, de lo macabro, que aquí aparece con más sutileza.
I.Mc.: Empecé a escribir a los 21 años. A esa edad un escritor tiene escasas experiencias y una visión muy estrecha del mundo. Además, sentía entonces enormes ganas de provocar. A principios de los '80 abandoné un tiempo la novela y me dediqué a escribir guiones para la TV y el cine (como «El inocente» o «El ángel malvado»). Regresé con «Niños en el tiempo», que era ya un libro muy diferente. En cualquier caso, la evolución viene dada no sólo porque ahora sé más del mundo, sino porque tengo más confianza en la literatura.
P.: En «Expiación» parece confrontar con la tradición literaria británica; el libro está repleto de citas y guiños literarios, de Jane Austen al crítico y ensayista Cyril Connolly.
I.Mc.: Es algo que no decidí de entrada, vino dado por la condición de escritora de Briony. En la vida de todo escritor llega el momento en que debe reflexionar sobre su propio arte, yo lo he hecho aquí. Mi modelo de novela es el que defiende Cyril Connolly en la carta que envía a la protagonista: hay que ser osado, ir a la esencia de la narrativa, no perderse en florituras y juegos para deslumbrar al lector. Connolly la acusa de cobardía y ella se da cuenta de que está evadiéndose de su papel como novelista para plasmar el mundo que le rodea.
P.: Se ha dicho que con este libro sitúa a la literatura británica en el siglo XXI. ¿Cómo ve el futuro de la novela?
I.Mc.: Estamos viviendo un inicio de siglo confuso y violento, tiempos muy duros, con tensión entre las democracias consolidadas, que son sociedades basadas en el conocimiento científico, y un mundo basado en el autoritarismo y la revelación que permite cometer asesinatos; son dos modelos de sociedad entre los que no hay diálogo posible. Ante esto se puede vaticinar que se escribirán novelas muy pesimistas. Pero también que intentaremos encontrar respuestas, lo cual nos llevará a buscar formas de expresión culturales, no sólo la novela, que nos ayuden a emerger de esta situación. Aunque quizá la respuesta a estas incertidumbres sea el escapismo y asistamos a un crecimiento espectacular de la ciencia ficción.



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