19 de junio 2001 - 00:00

Spielberg exhibió por fin su film homenaje a Kubrick

Steven Spielberg.
Steven Spielberg.
Boston - El enigmático director de cine Stanley Kubrick se llevó muchos secretos a la tumba cuando le sobrevino su súbita muerte, en marzo de 1999, a poco de completar su película póstuma, «Ojos bien cerrados». Sin embargo, decidió que uno de ellos, el film de ciencia ficción que preparó durante casi 30 años, «A.I.» («Inteligencia artificial»), se salvara de la oscuridad eterna cediéndoselo a uno de sus muy contados amigos, Steven Spielberg.

Después de tres décadas de esfuerzo creativo, la familia Kubrick (su cuñado, el productor Jan Harlan, y su viuda, Christine Kubrick) y los estudios Warner se proyectaron el fin de semana en Estados Unidos (en un pase para invitados) el misterio mejor guardado de Kubrick, que es al mismo tiempo la película más esperada del primer año del siglo XXI: «A.I.».

En una exclusiva proyección parcial anterior, que se celebró recientemente en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Boston, Spielberg comentó: «La ciencia ficción puede ser una forma alternativa de explorar el mito de la trascendencia. La ciencia ficción no necesita ir demasiado lejos para conectar con lo espiritual. Es pura imaginación, puro sueño. Y la imaginación y los sueños son tan importantes como cualquier otra de las creencias básicas que atesora el ser humano».

Spielberg se encuentra filmando en Los Angeles los planos finales de otro film de ciencia ficción, «Minority report», con Tom Cruise. Spielberg vio seis veces a Kubrick en el plazo de 20 años. La séptima fue ya al borde de su tumba. «Nos conocimos en Inglaterra en 1979, cuando yo filmaba «Los cazadores del arca perdida» y él «El resplandor». Creo recordar que nuestra primera conversación versó acerca del cuento de Pinocho, por el que compartíamos la misma fascinación. Y hablando de nuestras películas y de cuál era el secreto de la comercialidad de las mías, al final de cada conversación me daba cuenta de que yo había hablado sin parar tratando de responder a todas sus inagotables preguntas y él... no me había dicho apenas nada».

Cesión

Finalmente, Spielberg narró cómo el reclusivo cineasta dejó su proyecto más amado en sus manos. Dijo que Kubrick había leído en 1969, en la revista «Harper's Bazaar», un relato breve de Brian W. Aldiss titulado «Supertoys last all summer long» e inmediatamente citó al escritor en su casa de campo. Tras adquirir los derechos, comenzó a escribir un guión y encargó al artista Chris Baker hasta 1.000 storyboards con las visiones futuristas que le inspiraba el relato, centrado en un robot que desea convertirse en humano para ser amado.

Fue entonces cuando Kubrick insertó elementos de Pinocho, la idea del mundo sumergido bajo las aguas tras derretirse el hielo de los Polos por el efecto invernadero y una sociedad dividida en dos géneros: los orga (orgánicos o humanos) y los mecha (criaturas mecánicas, robots). Kubrick llegó a filmar grandes plantas petrolíferas en los océanos con el fin de añadir imágenes hundidas de Nueva York en el futuro, cuando la tecnología cinematográfica avanzara lo suficiente.

«En el invierno de 1985, Stanley me habló por prime ra vez de A.I. Me dijo que el material literario se parecía al de muchas de mis películas. Años después, me ordenó volar hasta St. Albans y en la cocina de su mansión me disparó: '¿Por qué no haces tú 'A.I.' y yo te la produzco?, ¿crees que iría gente a verla?'», señaló Spielberg.

Kubrick ya había descubierto que el tiempo y la carencia de tecnología corrían en su contra, y que, probablemente, jamás podría hacerla. Tras enterrar al cineasta, su viuda y su cuñado le pidieron que dirigiera la película. Y Steven Spielberg, que no se negó, volvió a marcar otro hito: el último guión de «A.I.» data de 1977, el mismo año en que él realizó «Encuentros cercanos del tercer tipo», un largometraje con el que guarda muchas similitudes. Ben Kingsley, William Hurt, Frances O'Connor, Jude Law y el chico de «Sexto sentido», Haley Joel Osment, protagonizan la película.

«A.I.» aparece como una película facturada por los profesionales punteros de Hollywood:
Stan Winston para la creación de los robots, la firma de efectos IL&M, de George Lucas, la fotografía del polaco Janusz Kaminsky y un toque que Spielberg ha definido como «el mantenimiento de ciertas composiciones de Kubrick y sus metáforas visuales».

Primeras reacciones

Tras la proyección exclusiva del fin de semana, las opiniones fueron desde «obra maestra» a «error digital». David Geffen, socio de Spielberg en Dreamworks, dijo que «llegó a las lágrimas» por la saga de David, el niño-robot capaz de amar. «Nos quedamos inmóviles hasta el final y conmovidos hasta las lágrimas», dijo otro ejecutivo del proyecto, que dura dos horas y 23 minutos.

«Es un film rico, extraño, problemático, lleno de variaciones tonales; el más ambicioso de Hollywood de la próxima estación», escribió el crítico de Newsweek
David Ansen. Sin embargo, otro experto cinematográfico dijo que se trata «de un error digital, aburrido y plagado de efectos especiales». Los ejecutivos de «Artificial Intelligence», que será estrenada en los Estados Unidos el 29 de junio, esperan un récord de recaudaciones.

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