16 de diciembre 2002 - 00:00

Stella quiere convertir el Correo en centro de museos

Stella quiere convertir el Correo en centro de museos
Con la urgencia de un gobernante transitorio al que le quedan apenas cinco meses de gestión, el secretario de Cultura de la Nación, Rubén Stella, presentó el jueves pasado su proyecto más jugado: la creación del nuevo Centro Nacional del Patrimonio y Complejo Museológico Segundo Centenario, que se radicará en el solemne edificio del Correo Central. Aunque Stella se mueve en el corto plazo y anunció que en marzo abrirá las puertas de la primera exhibición, también aspira a la posteridad, pues si se concretara, culminaría en 2010.

El proyecto figura en un carpeta azul que ostenta el Escudo Nacional en la portada y presentó la Secretaría de Cultura, donde con tono didáctico dice, textualmente: «En otro orden de las cosas, y atendiendo a que la conceptualización de la institución museal a (sic) sufrido un profundo cambio en las últimas décadas; prevemos que no sólo se requieran espacios de exhibición y almacenaje, si-no...». Pecados ortográficos y licencias estilísticas, que --con seguridad-, acuciado por el vértigo de los días que se acaban, la máxima autoridad argentina en Cultura, Rubén Stella, no tuvo tiempo de leer. Lo que sigue en la carpeta, página tras página, en capítulos encabezados por titulares ilustrados con la Bandera Argentina, es lo que requeriría una institución «museal». Es decir, actividades educativas, áreas (sin duda, imprescindibles) de extensión cultural, archivos, depósitos de «objetos museales», talleres, bibliotecas, hemerotecas temáticas y especializadas, en fin, todo lo que sustenta una institución «museal».

Lo cierto es que en un país que no alcanza a diseñar un plan coherente para la cultura y con un presupuesto por demás estrecho, gran parte del plan es válida, como mudar al Palacio del Correo -o a cualquier espacio digno-, museos que no tienen sede propia, en este caso el del Grabado y el de Arte Oriental.

Sin embargo, y a pesar de que el jueves auguraron que «no se necesita gran inversión» para inaugurar en marzo algunas muestras de los futuros museos del Tango y las Artes Populares, la cuestión no es sencilla. Sucede que el Correo Argentino todavía no entregó el edificio, un bien público que está involucrado en la difícil negociación de la empresa con el Estado. «El apuro por lanzar un plan para un espacio al que todavía se tiene vedado el acceso, podría debilitar negociación del Estado», señalan fuentes del Ministerio de Economía.

También informan que cuando la propuesta de Cultura llegó a la Secretaría de Normalización Patrimonial del Ministerio de Economía, que tiene a su cargo el mane-jo de los edificios del Estado, consideraron que se debía convocar a concurso público de ideas y así democratizar el destino de un bien que es de todos. Ante esta posibilidad, en Cultura aseguraron que «el presidente Duhalde avaló el proyecto de Stella».

Un plan ya cerrado, que propone «integrar en un mismo contenedor» a las comisiones de Museos y Monumentos y Lugares Históricos (con sede en el Cabildo), la del Segundo Centenario (a crear), el Instituto Superior del Patrimonio (cuyas funciones, según los expertos se superponen con la Comisión de Museos) y el Centro de Documentación de Arquitectura Pública; luego, los museos de Arquitectura, del Tango, Artes Populares, Arte Precolombino, Arte Oriental, del Grabado, de la Historieta (a crear, y «mi sueño», según confesó el secretario), Correo y Telecomunicaciones y un anexo del Bellas Artes para mostrar pintura argentina y latinoamericana.

Si bien es cierto que el Museo de Bellas Artes, cuyo patrimonio supera las 10.000 obras, exhibe menos de 1.000 porque padece la falta de espacio, los funcionarios de Cultura de la gestión actual no pueden ignorar los antecedentes del caso. Para solucionar el problema, hace unos años se cedió al Museo el edificio de Gas del Estado de la calle Alsina, que aún sigue desierto pues está muy alejado de la sede central, al igual que el Correo. A la luz de esa experiencia tampoco se puede obviar un proyecto anterior, el de incorporar parte del edificio de ATC al circuito cultural que hoy forman el Bellas Artes, el MALBA, el Centro Cultural Recoleta y próximamente, la sede de exposiciones de Fondo de las Artes.

Pero ante el vértigo de los días que se van, y «considerando el altísimo valor patrimonial del Palacio de Correos como Monumento Histórico», la Secretaría de Cultura «estima conveniente» que sea la Comisión de Museos y Monumentos (conformada por miembros que
Stella aprobó recientemente y gozan de presunta estabilidad) la encargada de «coordinar y supervisar los trabajos para la concreción integral del proyecto». Según observan los expertos, la restauración total de los 20.000 metros cuadrados demanda una inversión de 40 millones de pesos, a razón de 2.000 pesos por metro.

En un país que dejó de lado la producción y los servicios públicos fueron privatizados, abundan espacios privados y públicos que bien podrían ser reciclados para fines culturales, es lo ideal. La cuestión de fondo ya no es el continente, sino el contenido.

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