24 de julio 2008 - 00:00

Superagentes de hoy tienen mejor suerte

A diferencia de sus predecesoras, «Superagentes, nueva generación» tiene el ritmo adecuadoy la mezcla correcta de aventura y comicidad (salvo alguna pequeña guarangada).
A diferencia de sus predecesoras, «Superagentes, nueva generación» tiene el ritmo adecuado y la mezcla correcta de aventura y comicidad (salvo alguna pequeña guarangada).
«Los superagentes, nueva generación» (Argentina, 2008, habl. en español). Dir.: D. De Filippo. Guión: S. Valverde Calvo y S. Valverde Freire. Int.: F. Gianola, C. Sancho, D. Lopilato, F. de la V., M. de Bellis, A. Martín, R. Bauleo, V. Bo, S. Rojas.  

Tras el flojo revival de bañeros y brigadistas de última, en películas que también eran, digamos, de anteúltima, sorprende gratamente esta reaparición de los heroicos Tiburón, Delfín y Mojarrita. De veras, la película tiene el ritmo adecuado, la mezcla correcta de aventura, comicidad, complicidad, y chicas lindas, adecuadas vueltas de tuerca, buen despliegue de acción, buena gracia. Salvo alguna pequeña guarangada, tiene también buena inventiva, y elogiable nivel de producción, que se luce especialmente con el auto jamesbondiano de los superagentes (que además de misiles tiene un arma secreta made in las pampas) y, sobre todo, la escena donde se enfrentan una avioneta que debe aterrizar en plena ruta, y un camionazo que, en su intento de frenar, viene coleando.

No todo es perfecto, y bien podrían objetarse algunas libertades en el relato (¿de dónde sale el auto cuando nuestros héroes han quedado a pie en medio del camino?), pero eso es lo de menos, porque todo es conducido de modo ágil, y, más que nada, porque en este caso la antedicha complicidad está bien lograda y aceitada, desde el comienzo mismo, donde Fabián Gianola de lentes oscuros y traje negro, luce lo más parecido posible a Tommy Lee Jones después de la gripe, rodeado de sus (en ese momento) compañeros Besugo y Calamar, en adelante, lo cual incluye una celebrada escena de los primeros Delfín y Tiburón gozando de su retiro efectivo junto a una piscina. En suma, a la agencia Acuario han entrado nuevos elementos. No sólo unos agentes que pueden hacer carrera (Gianola, Sancho, y Lopilato, que pregunta «¿Esto es una agencia secreta como la KGB, la CIA, la CGT»?), sino, dato fundamental, un director llamado Daniel De Filippo, que no entra al cine con una obra de autor, sino con una película de entretenimiento bien hecha, lo cual es mucho más difícil. A señalar, también, la asistencia de Carlos Jaurelguiazo y otros colaboradores con evidente cariño por la vieja serie. Al fin, en los últimos años, un argumento de los Valverde ha sido bien llevado.

P.S.

Dejá tu comentario

Te puede interesar