15 de noviembre 2001 - 00:00

Tan aburrida y vacía que parece más larga

Tan aburrida y vacía que parece más larga
«+bien» (Argentina, 2001, habl. en español). Guión y dir.: E. Capilla. Int.: G. Cerati, R. Infarinato, A. Mizukawa, D. de Santo.

 
Tres cosas llaman la atención acerca de esta película sobre tres amigos sin mayores problemas, que se fuman un porrito mientras dejan pasar el tiempo, y disfrutan o sufren con algunas mujeres bastante accesibles a la vista.

La primera es que la Secretaría de Cultura de la Ciudad figura como su principal productora, y algunos de sus funcionarios figuran en ella, en lugar destacado, a la hora de los agradecimientos. Eduardo Capilla, el autor (asimismo autor de abundantes videoclips, avisos publicitarios, y puestas en escena de recitales rockeros) hizo luego uno de los episodios más flojos de «Historias de Argentina en vivo», producida por Cultura de la Nación.

Corrección, antes de seguir adelante. Uno de los amigos tiene ciertos problemas, está enfermo y sufre, aunque no se sabe bien si es por las penas de amor que alguien explica, o porque al comienzo contó muy mal una película, para colmo en un inglés inútil, y acaso le vino algún cargo de conciencia. Sigamos.

Lo segundo, es la suma de antojos que jalonan el producto, tipo catálogo de un programa de edición, amén del verdadero experimento de fondo: hacer que una película de 85 minutos, con gente agradable, casi toda apacible, música también agradable, y relato liviano, en lindos ambientes, parezca de 125. Es fácil: a poco de empezar ya resulta un fiasco aburrido, engrupido, y vacío, y encima, cuando parece que va a terminar, todavía sigue, y sigue. Cada tanto aparece algún diálogo inteligente -tipo «¿Qué estudiás?», «Arquitectura, pero dejé, no estoy estudiando», «Ah, ya vas a terminar»-, pero es poco.

Y lo tercero que llama la atención, bueno, es la obsesión propia de voyeur con que la cámara capta cierta parte del cuerpo de las chicas, cuando no las registra en sugestivos desayunos, al borde del mal gusto. Un mal gusto al que se llega cuando la protagonista se sienta a hacer sus necesidades entre los yuyos, como el personaje de «La libertad», otra obra bienamada por Cultura...

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