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24 de abril 2017 - 23:57

Tatiana Goransky: "En los tiempos que vivimos, el silencio es un lujo"

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Tatiana Goransky.
"Fade out es la carta de amor más larga que escribí", dice Tatiana Goransky sobre su última novela, que comienza con la historia de Kumiku, una mujer que emite música desde sus oídos desde que nació y que, con el tiempo nota que sólo puede llegar al silencio a través del amor. Para narrar esta búsqueda, la autora, quien también es cantante de jazz, elige no sólo la voz de su protagonista, sino también de la de su hija Renata, quien comparte su don, y la de un escritor fantasma, encargado de documentar la historia de estas mujeres, percibidas por algunos como cajas de música y por otros como fenómeno.

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Su propuesta, tan poética como singular, partió de un experimento: que el ritmo de distintos temas den cuenta del paso del tiempo y que sea la melodía la que arme la historia. De hecho, la misma Goransky armó un playlist en Spotify para acompañar la lectura. Pero también a modo de "desafío lúdico" se propuso terminar el primer borrador de la historia en un año y que, por esta vez, no hubiese ningún asesinato, como en la mayoría de sus novelas. En diálogo con ámbito.com, contó cómo fue construir esta narración, que reúne a tres generaciones de mujeres para exponer su herencia genética, sus deseos y la búsqueda meticulosa del "fade out" dentro de una banda sonora que parece no tener fin.

Periodista: ¿Cómo surgió la idea de Fade out? ¿Y por qué su título?

Tatiana Goransky: Al igual que como toda carta de amor, que quiere ser leída y no leída a la vez, la materialidad de Fade out encierra la vergüenza que nos da saber que esas emociones van a quedar al descubierto, que van a ser decodificadas por otro, el amado. Entonces, el propósito de la carta de amor se potencia con el formato de diario íntimo que elegí darle al texto para narrar una misma cosa: la sobreexposición. El instante en el que el deseo queda al descubierto, o al menos eso creemos. El título da cuenta de la búsqueda por acabar con esa sobreexposición, por "bajarle el volumen". El amante, cansado de querer decirlo todo, todo el tiempo, necesita retornar al silencio. A ese lugar en donde sus palabras vuelven a tener sentido.

P.: ¿Qué significa el silencio para vos?  

T. G.: El silencio para mí es el Santo Grial pero, lamentablemente, en los tiempos en los que vivimos, es un lujo. En un mundo inundado de palabras vacías y discursos violentos, la música es lo más cercano al silencio que pude encontrar. La música y el buen amor, claro.

P.: Los oídos de Kumiku reproducen diversos géneros e imagina que la acompaña un ventilador Pop. Renata, en cambio, es plenamente tanguera. ¿Cómo fue la elección de temas que cada una de ellas emite?

T.G.:
Se fue dando por coherencia narrativa. Sé que esto puede sonar arbitrario, pero para mí la banda sonora del texto es casi lógica. El único tema que tuve que planear con detenimiento fue el primero: Corcovado. Que se diera durante el parto y dejara a todos atónitos daba cuenta de que la generación anterior a Kumiku no había tenido el "don de emitir". Por otro lado, en la letra del tema















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