Fabián Vena: "Con el teatro en streaming no hay vértigo"

Espectáculos

Su versión del clásico de Bertolt Brecht, junto con Roberto Carnaghi, fue estrenada hace 15 años en el San Martín.

“El teatro sin vértigo no es teatro. No siento vértigo cuando estoy viendo una obra en el living de mi casa sino cuando estoy presente, momento en el que el actor es capaz de transmitir que cualquier cosa puede pasar. Ahí se genera la vivencia”, dice Fabián Vena, quien hace 15 años protagonizó “La resistible ascensión de Arturo Ui”, de Bertolt Brecht, dirigida por Robert Sturúa en el Teatro San Martín, y que volverá a verse en el streaming del Complejo Teatral a partir de mañana. Pese a lo anterior, Vena admite que se está haciendo una “panzada” de obras online para ponerse al día y evaluar otros aspectos del teatro.

Metáfora de la ascensión de Hitler al poder, la acción de la obra se ubica en la Chicago de la Depresión de los 30 y el mundo de los gángsters. Como un espejo deformado en clave de farsa y caricaturización, Arturo Ui llegará al poder mediante el terror, el crímen, la traición y el engaño. Escrita en colaboración con Margarette Steffin durante su exilio finlandés, esta “parábola sobre el triunfo de la escoria humana”, como la definía Brecht, no fue publicada ni representada en vida del autor. Es recordada en nuestro país por la extraordinaria puesta en el primer FIBA, a cargo del Berliner Ensemble (compañía creada por Brecht), que protagonizó Martin Wuttke, el mismo actor que luego haría de Hitler en “Bastardos sin gloria” de Quentin Tarantino. Dialogamos con Vena:

Periodista: ¿Cómo se asume la transformación de un pusilánime en un tirano como Hitler?

Fabián Vena: Está dentro de la concepción de Brecht, no sólo es ridiculizarlo en términos de farsa sino también mostrarnos a alguien que es un ser humano, con sus características. Insolente, caprichoso, y con todas las debilidades que un ser humano puede tener, ese es su gran hallazgo y muy certero, el transmitir que no era un extraterrestre, que no vino a mostrarnos una ideología y a llevar al mundo a un lado espantoso sino que fue la construcción de ese ser humano y que tuvo legitimidad para hacerlo. Ver a ese hombre de entrada, sabiendo que tiene esas características, hace que no lo veamos como un ser brillante y cargado de lucidez, que por supuesto lo era.

P.: ¿Había visto la puesta del Berliner Ensemble?

F.V.: No, pero se encargaron de hacérmelo saber. Esa versión estaba ahí, implícitamente compitiendo con esa vara muy alta. Me hablaron mucho del trabajo de ese actorazo, Martin Wuttke; siempre conviví con eso en términos lúdicos. No tenía esa versión en la cabeza y aunque la hubiese visto, junto con el director Sturúa entendemos el trabajo como creación y no como imitación. Esa vara alta se desarma al ver la puesta de Sturúa, todos quedaron fascinados. Pero era gracioso ver cuando construía si íbamos a poder acercarnos a esa versión de la compañía de Brecht. Después quedó en el olvido cuando me tiré al vacío de la creación .

P.: ¿Cuál es el tema central de la obra?

F.V.: Lo que la sociedad es capaz de pensar colectivamente para darle cabida a un ser que los dirija, con las características que la misma sociedad está planteando. Dejar avanzar este movimiento corresponde a la responsabilidad de la sociedad, dentro de unas circunstancias históricas. La construcción ese movimiento funesto corresponde a cada uno de los seres humanos que se unieron a la hora de ungir un movimiento así. El título habla de todo lo que se podría haber resistido y, sin embargo, ahí estuvo. Habla también de la necesidad de marginar a la gente porque resulta más fácil discriminar, ser intolerante. Todo eso en esa sociedad se puso de manifiesto en una sola persona.

P.: ¿Qué opina de internet como única manera de ver teatro? ¿El streaming es teatro?

F.V.: Stanislavsky habla de comunión. Hay un rito que se realiza con un grupo de personas y determinadas convenciones, en el mismo lugar y tiempo, eso nos hace sentir el vértigo del teatro. De todas formas estoy disfrutando mucho de ver obras que no vi, o volviendo a ver otras. Cuando miro una obra online me concentro en el terreno de las ideas, esto es estética, actuación, texto, más allá de esa función puntual.

P.: ¿Cómo lleva la cuarentena?

F.V.: La casa de un actor es un lugar donde uno va a descansar, en general estamos afuera, de gira, la familia duerme, y entonces ahora hay algo de vida familiar. Trato de ayudarnos con un concepto técnico de actuación que es adaptación, en eso tenemos mucha experiencia los actores. Cocino mucho, me parece una acción divina pensar qué alimento le doy a mi familia, cómo lo hago y que eso esté en mis manos me da placer. Son cosas que en la otra vida era imposible hacer.

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