14 de mayo 2020 - 00:01

Teatro independiente: "Para agosto falta una eternidad"

Los teatristas de salas y espacios del off Corrientes tienen mayor urgencia para regresar a la actividad.

Mariano Stolkiner y Alejandra Carpineti.

Mariano Stolkiner y Alejandra Carpineti.

Luego del plan de Carlos Rottemberg para impulsar la apertura de teatros en agosto o septiembre, la asociación de teatristas independientes (ARTEI) elabora su propio plan alertando que, si esperan a aquellos meses tan “lejanos”, su subsistencia se vería comprometida. Mariano Stolkiner, dueño de la sala El extranjero y miembro de ARTEI, dijo a este diario: “Nuestro sector no tiene la capacidad de ahorro suficiente como para esperar hasta esos lejanos meses. Nuestras salas suelen transitar la inactividad en enero y febrero, con lo cual ahora venimos de un parate desde diciembre y se está haciendo muy largo. El dinero que llegó del Instituto Nacional del Teatro con el plan Podestá resulta insuficiente para nuestras necesidades”.

Tras la flexibilización del aislamiento para diversos rubros de la economía, los teatristas comenzaron a discutir el día después de la pandemia, a sabiendas de que el teatro, junto con el cine y otras actividades recreativas, serán las últimas en poder reabrir.

Desde ARTEI se elabora un protocolo por fases. La primera apunta a recibir la autorización con el fin de poder ingresar para el mantenimiento de los espacios, administración y gestión. Las salas del off necesitan mantenimiento para no estar en riesgo, y actualmente está prohibido el ingreso. Se solicita la habilitación para regresar a los espacios y organizarse para la segunda fase, que sería la posibilidad de retomar ensayos de los grupos en las salas, siguiendo las medidas de seguridad que dicte el ministerio para ese momento, por caso, el uso del barbijo o lo que se disponga.

“Habría que ensayar con barbijos”, continúa Stolkiner. “Hay barbijos transparentes, que sirven a los fines de poder verse el rostro, y las obras que se lancen deberán estar adaptadas al distanciamiento, y no deberán tener muchos actores en escena. Ni se me ocurre pensar en hacer obras con barbijo”. Al mismo tiempo esa fase contempla la posibilidad de realizar funciones sin público con el objetivo de transmitir en directo vía streaming o en diferido, como se viene haciendo desde que comenzó la cuarentena. Ver a los actores con barbijo resultaría de lo más anticlimático, pero todo es cuestión de costumbres.

Alejandra Carpineti, de La Carpintería y miembro de ARTEI, dijo a este diario: “A partir del coronavirus hay algo que se modificó para siempre en la forma de habitar los espacios, y hasta que vuelva una posible situación de normalidad como la conocíamos antes, que no sabemos cuándo será. El subsidio a salas que llegó fue la del INT por el plan Podestá; desde Ciudad no pagaron ninguna ayuda de emergencia, se estima que llegará para junio o julio, pero entonces no será tan de emergencia porque esto comenzó el 15 de marzo”.

La tercera fase apunta a la posibilidad de dar clases y recibir público con limitaciones,y sumándose a otros rubros que si bien no son similares, implican recibir gente: restoranes, bares, gimnasios, cafeterías o shopping. En síntesis, esperan que no se relegue al teatro y se lo incluya junto con aquellas actividades.

Sebastián Blutrach recordó estos días que en España están evaluando cómo será la reapertura de los teatros, lo que aportaría como antecedente a la hora de abrir. Sostuvo la opción del teatro al aire libre y, en el caso del Cervantes, trabajar con algunas compañías para que puedan ir a ciudades donde los casos de coronavirus no sean elevados. Rottemberg había dicho anteayer que hay que pensar en una reapertura a nivel federal, que será más veloz que en AMBA justamente por la existencia de teatros en provincias menos de menor riesgo. “No hay que pensar desde el ombligo de la avenida Corrientes”, añadió.

Blutrach admitió la posibilidad de que el Cervantes no abra este año ante lo cual ideó un concurso abierto del que surgirán 21 obras que deben ser inéditas, que duren entre 20 y 35 minutos y cuyo elenco no supere un máximo de siete intérpretes para facilitar la implementación del protocolo sanitario. Las elegidas ganarán 60 mil pesos cada una para sus autores y se buscarán directores, asistentes, iluminadores, vestuaristas, escenógrafos y más de 100 actores para grabarlas en el Cervantes y subirlas a la plataforma online.

Stolkiner concluyó: “Lo del aire libre me parece fabuloso, el tema es dónde y cómo incorporar a los teatros independientes, porque esos espacios pertenecen al ámbito público y estatal. Me asustan las lejanías respecto de los tiempos y falta de posibilidades económicas para traer ayuda necesaria dado el tiempo que llevamos sin desarrollar actividades. No dan la chance de trabajar ni un poco. Somos uno de los pocos rubros que no tienen la posibilidad de trabajar nada, y tampoco se nos acerca la ayuda”.

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