Los teatristas independientes al borde de un ataque de nervios

Espectáculos

El rechazo del público a registros en streaming de mala calidad agrava aun más la situación.

A la espera de más reaperturas en la Ciudad, por cuanto se anunciaría en los próximos días a los shopping entre otras habilitaciones de la fase 4, el teatro aguarda su regreso con aforo reducido para este mes, acorde al cronograma del Gobierno porteño que lo ubica en la fase 5. El Paseo La Plaza abre hoy su espacio al aire libre con oferta gastronómica y shows (todo excepto los teatros), y el sector independiente, en estado de emergencia económica, lanza un festival por streaming llamado “Qué ganas de volver“, impulsado por las salas El método Kairós, Timbre 4, Nun Teatro Bar, El extranjero, Espacio Callejón, La carpintería y la agrupación PIT (profesores independientes de teatro).

Se ofrecerán obras por streaming, talleres y mesas de intercambio para que lo recaudado se destine, en partes iguales, a las salas y artistas en emergencia. Se llevará a cabo desde mañana al domingo en la plataforma de Alternativa Teatral, y fue concebido teniendo en cuenta que el público ya no se conforma con registros de obras viejas que no habían sido grabadas con buena calidad sino como mero registro. Distinto es el caso del Teatro San Martín o Cervantes que, con otro presupuesto, pueden acceder a equipos, tecnología y personal para encarar filmaciones de nuevos contenidos teatrales que serán estrenados este mes en sus plataformas.

Mariano Stolkiner, de El Extranjero y Artei, dijo a este diario: “La ayuda que el Gobierno porteño nos da a los independientes es de 10 mil pesos por mes. Llevamos cerrados siete meses y no se sabe cuándo abriremos. Los gastos superan ampliamente eso, no es ni siquiera lo que se lleva un trabajador y tenemos 9, que es el promedio de empleados por sala en el sector. Por ahora no hay perspectiva de que vaya a llegar nueva ayuda y la situación es tremenda”. Consultado sobre la iniciativa del Complejo Teatral, que anunció una convocatoria con el Banco Ciudad que ayudaría al sector independiente, Stolkiner sostuvo: “Si bien el emprendimiento es bueno como idea, y lo celebro, serían 10 producciones nada más, de modo que es insuficiente para contrarrestar la crisis del sector”.

Javier Daulte, de Espacio Callejón, indicó: “La ayuda oficial al sector independiente retoma una modalidad que existió a fines de los 80 y principios de los 90, cuando el San Martín coproducía con los teatros independientes. Retoma proyectos que tienen que ver con los artistas pero es diferente del problema de las salas. Una cosa son los artistas, que si el San Martín financia la creación y se produce en salas independientes será beneficioso para esas salas. Pero a los teatros se les terminó la plata y no sé si vendrá algo más del INT. Estamos muy mal. En el Callejón pagamos a técnicos, boleteros, la situación es penosa. En cuanto al festival, surgió para decir ‘acá estamos’, y ojalá la gente se sume. Vamos como cooperativa, todos ganarán por igual sin importar qué obra recaude más. Hay una cuestión solidaria destinada a los artistas”.

Alejandra Carpineti, de La Carpintería y ARTEI, agregó: “El festival nos encuentra en un momento crítico. Los subsidios que recibimos de Ciudad no bastan para completar el año. Vamos viendo cómo suceden las aperturas graduales de los distintos sectores y todavía el teatro queda relegado. Sostener la actividad de un modo puramente virtual empieza a volverse complejo porque es imposible atraer público si no hay un desafío tecnológico. Para que el público se interese hay que aggiornarse con las demandas en relación a la tecnología. Sabemos que pasar obras grabadas que no eran para público sino como registro es muy poco atractivo para nuestra audiencia, y hacer hoy un material especialmente diseñado para plataformas digitales es muy costoso. Lo intentamos, pero es complejo afrontar el gasto de lo audiovisual. Eso nos encuentra cada vez más encerrados en la capacidad de producir, pese a las ganas. Apostamos a que este festival visibilice el sector, pero sabemos que es sin recursos porque no hay capacidad de invertir en nada. Todo a pulmón”.

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