Pospandemia y teatro: las obras que se vienen

Espectáculos

En general, coinciden en que los días que se vivieron no son asunto atractivo para el drama

Con la reapertura de cines y teatros a partir del viernes en la ciudad, se reanuda el reencuentro con el público para compartir un hecho artístico. Mientras los tres circuitos teatrales evalúan qué obras están listas, es interesante echar una mirada al teatro de la pospandemia, aquel que fue escrito y se sigue escribiendo durante este año y medio, con la perspectiva de estrenar en un futuro mejor. Consultamos a dramaturgos:

Javier Daulte: En cuarentena sentí distancia de lo social, el peligro de que los vínculos se desvanecieran. Hay algo de eso en mi obra “Carnicera”, que se estrenó en Barcelona la semana pasada y terminé de escribir en pandemia. La desconfianza en el otro, las versiones de la verdad, las teorías conspirativas, y si bien no se habla del virus esas cuestiones aparecen, como el enrarecimiento de los vínculos. Empecé a sentir que mis alumnos de dramaturgia estaban tristes, y eso acaso respondía a que estuvimos escribiendo teatro durante un año y medio con los teatros cerrados. Me preguntaba si escribir teatro con los teatros cerrados era un sinsentido y la respuesta fue que no, que hay que seguir escribiendo.

Nelson Valente: Estoy escribiendo sobre el dolor, y cómo hacemos para procesarlo, a través de una mujer grande que tiene tres hijos. Algunos procesamos a través del humor, otros de la evasión y los temas de mi obra orbitan en torno a cuántos se animan a enfrentar el dolor y cuáles son las consecuencias de no hacerlo. Eso tiene mucho que ver con el dolor que todos sentimos como sociedad con la cantidad de pérdidas. No escribí directamente sobre pandemia pero siento que hay ahí un tema de hacernos cargo de lo que está pasando. Durante la pandemia escribí cuatro obras que no se estrenaron. Crear mundos, terminar una obra me da mucha felicidad.

Lorena Romanín: En pandemia no escribo sobre pandemia. Como cuando me separo no escribo sobre separaciones, o cuando se muere mi mamá no puedo escribir sobre eso. No digo que otros no lo hagan pero a mi me sale al revés. Si se muere mi mamá quizá escribo sobre madres sobreprotectoras. Si me separo escribo sobre amores que nunca mueren. Pero como ya sabemos, sigue siendo la otra cara de la misma moneda. Porque no podemos escapar del todo de lo que nos pasa. Yo sólo intento cerrar los ojos ante de la pesadilla y pensar en cosas más lindas para aquietar el corazón. Entonces, si me preguntan si en pandemia escribo sobre pandemia, quizá la respuesta sea que sí.

Daniel Veronese: Me largué a escribir con otros autores varias obras. La pandemia da tiempo de trabajo. No hay urgencias, se detuvo el tiempo para los teatristas. Creo que en la pospandemia quizá el que salga mejor parado sea el teatro de arte, ese que la gente busca no como salida sabatina sino para ir a ver algo más preciso. La pandemia no es algo de lo que necesite hablar, quiero que desaparezca, además no me parece tema interesante para un escenario. Y odio los que hablan del momento como algo potente. Creo que el teatro habla del pasado. Siento desamparo, incredulidad, bronca, deseos de abandonar todo pero tristeza no. Repienso mucho en estos meses en el sentido del teatro, para quién o para qué se hace y aunque vaya en contra de mis intereses, debo admitir que nunca fui de los que afirman a rajatabla que la gente necesita el teatro. Yo lo necesito y lo hago, y me esfuerzo por hacer objetos que se hagan necesarios para otros pero es un duro trabajo de artesano. Somos la única expresión artística que necesita que la gente salga de su casa, se reúna en un espacio cerrado, sentada una al lado de la otra para vernos¨.

María Marull: No escribí teatro sino un proyecto que se grabará con las actrices por teléfono y otro irá filmado por TV, eso no es teatro. No sé si será negación pero no estoy haciendo un duelo, extraño hacer función pero aparecieron variaciones de formato que me permitieron seguir escribiendo en esta época cosas que se materializarán. Son variaciones, parientes del teatro. Lo que uno escribe debe haber sido modificado pero no me inspira escribir sobre esta nueva realidad, lo tomo como una circunstancia pasajera. Quizá porque no está la distancia todavía, o bastante lo estoy padeciendo para seguir en contacto con eso. No le veo curiosidad dramática, no quiero indagar vínculos en pandemia. El teatro fue muy castigado pero ya está volviendo.

Alejandro Tantanián: El año pasado me encomendaron un texto para un teatro nacional de Italia y se estrenó allí en la reapertura. Hablaba de covid a pedido y requería cantidad de actores, que no podían tocar objetos, ni entre ellos. Es decir tenía varios requerimientos. El teatro tiene ese poder comunitario que alienta a seguir. Las prótesis que hubo en lugar del teatro era una manera de decir presente.

María Figueiras: Escribí en pandemia “Al oeste del amor” y gané el concurso del Cervantes, pero la continué porque el mundo de la obra seguía hablándome. Me embarqué en la versión larga con el fin de montarla una vez que pase este huracán feroz que tiene al teatro paralizado. ¿Los temas? Un padre de familia que agoniza tras haberse tomado una jarra loca en la terraza de un club durante los quince de su hija. La mayor parte transcurre dentro de la cabeza de este padre donde en su viaje hacia la muerte tratará de reparar sus vínculos familiares. Ahora escribo una obra que transcurre en la guerra de la Triple Alianza porque me interesan las mujeres que curaron a esos hombres, se mezclan la precariedad, los animales míticos, las supersticiones, las enfermeras, un momento caótico, bisagra. Como este diría. Es una comedia con trasfondo trágico.

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