30 de marzo 2007 - 00:00

Tecnología vs. contenidos, una batalla sin sentido

A medida que crecen las posibilidades de negocios en Internet -donde aún en nuestro país se registran cifras más que interesantes en cuanto a adquisiciones por esa vía-, se multiplican las ofertas, y la calidad tecnológica e incluso la novedad poco pueden resistir cuando comienzan a tallar, en cualquier medio, los verdaderos grandes. En una movida que conmociona a la red, la cadena NBC y la News Corp (que depende de la cadena Fox), han anunciado que lanzarán en breve un sitio de Internet que permitirá a sus usuarios, de manera gratuita, mirar sus programas de televisión favoritos.

El nuevo emprendimiento incluye la presencia de otros socios de jerarquía como AOL, MSN, MySpace y Yahoo, lo que le otorga un peso específico para tener en cuenta.

En la época dorada de las «punto com», cuando se suponía que la publicidad en Internet podía generar millones de dólares de ganancias instantáneas, quienes siguieron el movimiento pudieron asistir al ascenso y caída de miles de empresas de ese tipo. La primera compañía que comprendió fehacientemente cómo podía manejarse ese negocio fue Google, que transformada ahora en gran jugador, pretende generar utilidades en toda la red, provenga de quien provengan lo contenidos que alegremente se «auspician». Los verdaderos «pies de barro» de estos sitios son su carencia a la hora de generar contenidos propios: Google lo sufre en carne propia en su disputa con Viacom, algo provocado inicialmente por la negativa de la primera en ceder la mayoría accionaria en YouTube a quien en realidad producía los contenidos intelectuales.

En estos tiempos de alta velocidad en la transmisión del conocimiento es arriesgado pretender que los usuarios acceden a uno u otro sitio por su apariencia o las posibilidades tecnológicas que brindan. La realidad demuestra que se busca entretenimiento o información, y quienes no satisfagan alguna de esas necesidades, están condenados a ver fracasar sus propuestas. En esa realidad, los generadores de contenidos están mucho más capacitados para convertirse ellos mismos en distribuidores que lo contrario, y en la medida en que tomen conciencia, la competencia en la red será una batalla absurda y con ganadores seguros. ¿Podrá Google competir desde YouTube con los verdaderos dueños de los contenidos? ¿Podrá Apple seguir comercializando música y video a través de iTunes si esos servicios comienzan a ser ofrecidos por quienes en dieron origen a un determinado producto? No parece muy probable.

Horacio Moreno

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