31 de marzo 2001 - 00:00

Tediosa versión de una comedia de Shakespeare

Noche de reyes
"Noche de reyes"
 Como Viola y su hermano son mellizos, los equívocos se multiplican. Pero todo se aclara en el final que culmina con una boda múltiple celebrada con música y canto.

Los caracteres diseñados por el poeta son riquísimos: hay un noble estúpido, fanfarrón y borrachín; un sirviente malévolo y ambicioso, una criada liosa, un bufón venal y varios caballeros que quitan el sueño a Viola y Olivia, las damas de la obra. La pieza es intrincada y llena de hallazgos y gags, algunos dignos de un vodevil, como la ridícula aparición del malvado criado que se disfraza con polleritas y es encerrado como lunático a raíz de una broma que le gastan el tío tarambana de la doncella y su embrollona criada.

La puesta de Claudio Hochman complica aun más la trama y no sabe sacar partido de los jugosos equívocos. Los personajes están delineados esquemáticamente, la marcación es gruesa y mientras los más veteranos se apoyan en un rutinario oficio, los más jóvenes siguen su ejemplo, de modo que la acción se desarrolla pesadamente y el espectáculo se alarga hasta volverse tedioso.

Hochman ha incluido un conjunto de músicos y cantantes, imprimiéndoles el carácter de una murga y el resultado es una especie de estudiantina carente de espontaneidad y frescura. El espectáculo corresponde al ciclo dedicado a las escuelas y al público infantil de la tercera edad y responde a las fórmulas acostumbradas.


Dejá tu comentario

Te puede interesar