25 de agosto 2005 - 00:00
"Tenía miedo de los festivales"
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Casanova: "En Montreal, Mannheim, San Pablo y Miami se rieron igual que los uruguayos, ni qué decir de Mar del Plata. En Huelva venían los muchachos a decirme: "Ese Rodríguez es como mi padre".
Periodista: Resulta gracioso que a esta historia de gente tranquila la filme un sello bautizado Lavorágine Films.
Guillermo Casanova: Es la forma en que se vive. Tampoco es malo. La vorágine, dice el diccionario, también es el remolino que se forma en el agua, anunciando la tormenta.
P.: Háblenos del cuento original.
G.C.: Lo escribió J. J. Morosoli, basado en una experiencia propia, cuando invitó a conocer el mar a unos vecinos que nunca habían salido del pueblo. Entonces, de Lavalleja a la costa serían unas cinco horas. Hoy se llega en hora y media, pero todavía hay gente así. Igual lo dejamos ambientado en 1963, porque si le actualizábamos la fecha, los personajes más que ingenuos parecerían tontos.
P.: ¿Por qué 1963?
G.C.: Porque después empezaron todos los quilombos sociales del Cono Sur, como se decía entonces. Y porque permitía confrontar la sociedad todavía pueblerina con la naciente sociedad moderna, por ejemplo cuando los viejos pasan por una villa turística. Yo recuerdo cuando cruzaba Punta del Este con mi abuelo. ¡Era como cruzar por otro mundo! (soy de Parque Rodó, chicos de una pelota por barrio, y mi abuelo era de Barra de Maldonado, cuando recién empezaban a hacer sus casas los argentinos).
P.: El coguionista fue Julio César Castro, que fuera libretista de Luis Landriscina.
G.C.: Y el mejor dialoguista del país, por años. ¡Las cosas más absurdas que te hacía creer con su personaje Don Verídico! Y después actuó también en la película, creo que para alejarse con otro personaje, y dejen de llamarlo Don Verídico, o Juceca. Cuando alguien lo saludaba así, respondía «Julio, o Julio César, como tú quieras». Era como un señor antiguo, nunca una mala palabra, nunca un insulto. Estaba muy enfermo, y engañó al médico, a la mujer, a nosotros, con tal de despedirse con su nuevo personaje, don Siete y Tres Diez.
P.: ¿Cómo se llaman los otros?
G.C.: Sencillo. Quintana el sepulturero, que en realidad es de otro cuento, Rataplán, el Vasco, el Desconocido, y Rodríguez, que es el dueño del camioncito, el que invita al viaje, y que interpreta Hugo Arana, que de la nariz para arriba es idéntico a Morosoli. Esa cosa ceñuda, de carácter fuerte, de tipo de mal humor pero que lo querés enseguida. Y sacamos a Leche con Fideos, porque no tenía mayor desarrollo.
P.: ¿Qué otros cambios hicieron?
G.C.: Algo le agregamos, porque el cuento es de cuatro páginas y lo dejamos en noventa. Agregamos los diálogos, el comienzo en el pueblo, el encuentro con un cartel publicitario, el paso por el pueblo turístico, y el asadito antes de ir al mar. Le pusimos cuando descubren una heladería, y después me dice Ana, una de las hijas de Morosoli, que no lo podía creer, porque la escena era igual a una que ella había visto de chica, cuando Morosoli invitó a unos peones a tomar helados, sólo que uno en vez de sorber le pegó el mordisco, y después le dijo al compañero «Fijate si tengo todos los dientes». ¡Estamos perdiendo toda esa cultura oral!
P.: Que era lo que recopilaba el hombre.
G.C.: Sus cuentos son como una recopilación caricaturizada. El tenía una barraca, donde trabajaban los orilleros de los pueblos, el criollo siete oficios, como se decía, y que eran una cantera increíble de historias. Y también tenía una peña literaria. Don Atahualpa Yupanqui lo visitaba, medio de escondido, para que no los molesten. Lo bueno de la es que empezaron a reeditar sus libros.
G.C.: Para mí todo esto es un regalo, porque la idea era hacer una cinta y 'tá. Una historia muy pequeña, muy tranquila, que se filmó de la misma manera. Teníamos miedo de qué iba a pasar con la gente del interior, y al contrario, me agradecían por mostrar sus cosas, me preguntaban de qué pueblo era. Y teníamos miedo cuando salimos a los festivales, y en Montreal, Mannheim, San Pablo y Miami se rieron igual que los uruguayos, ni qué decir Mar del Plata. En Huelva, además, venían los muchachos a decirme «ese Rodríguez es como mi padre».
P.: Ultima pregunta. ¿Ya salió el disco de la banda original, con la música de Jaime Roos, la milonga de Miguel Villasloas y el Pericón Nacional?
G.C.: El Pericón, grabado por Francisco Canaro, y la milonga andan por ahí. Pero lo de Jaime, su filosofía es que la música de las películas es para las películas, y no para los discos. Así que habrá que aguantarse.
Entrevista de Paraná Sendrós


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