17 de junio 2002 - 00:00

Teóricos del arte: aires de un saludable recambio

Para comenzar, está desenredando la maraña administrativa del Rojas, que desde ahora depende del rectorado y tiene presupuesto propio. «En el edificio aledaño de tres plantas que se inaugurará por etapas va a funcionar una supergalería», adelanta.

Pacheco
, por su parte, renunció a ocupar la dirección general del MALBA que dejó vacante el mexicano Agustín Arteaga y acotó el ofrecimiento al departamento de curadores, verdadero corazón del museo aunque su visibilidad es menor. Sucede que el actual crecimiento de los museos, que cada vez más se manejan como empresas, impone un cambio estructural basado en el reparto de responsabilidades. El director del Guggenheim de Bilbao es un economista que poco sabe de arte, pero tiene un equipo a cargo del área. Sólo un malabarista puede administrar, programar, presupuestar, ocuparse de las áreas educativas, de investigación y restauración, hacer relaciones públicas que nunca son suficientes y además, curar y montar exposiciones.

La dirección del MALBA, cuya función es poner en marcha estos engranajes, quedó en manos de Soledad y Eduardo Costantini (h). La meta de Pacheco es la exportación de exposiciones de artistas argentinos, asignatura pendiente de nuestro país, que carece de proyección internacional. Consultado sobre su estrategia y el costo económico de este proyecto, respondió: «Los circuitos internacionales de exposiciones, han mostrado en los últimos años un alto grado de receptividad para producciones de arte latinoamericano. El tema es pensar qué exposiciones y qué artistas de Argentina se pueden mostrar en la arena internacional. El dinero es sólo un aspecto, importante pero no excluyente. La Argentina ha sido siempre errática y no ha establecido prioridades. Los intentos han tenido que ver con voluntades personales que terminaban agotándose en la situación y raramente dieron resultados concretos».

El primer anuncio del jefe de curadores fue que la exposición de Guillermo Kuitca que inaugurará en febrero del año próximo el Museo Reina Sofía de Madrid, llegará finalmente al MALBA. La muestra, con curaduría conjunta de Sonia Becce y el brasileño Paulo Herkenhoff, comprende alrededor de 120 obras (90 pinturas, 30 dibujos y una instalación), desde las primeras series como «Nadie olvida nada» de 1982 hasta algunas inéditas.

Entretanto, desde la ciudad alemana de Kassel, el discurso del argentino Basualdo (siempre mencionan su nacionalidad) escaló a los medios de todo el mundo. Entre los siete países seleccionados de América Latina, el nuestro exhibe la mayor cantidad de artistas, figuran Victor Grippo, Fabian Marcaccio y Alejandra Riera. En el circuito internacional, Kuitca es la figura de mayor trascendencia, en parte porque responde a las exigencias del medio y planifica estratégicamente su carrera, pero en la actualidad están dadas las condiciones para que surja su par en el plano teórico.

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