Rolando Graña se va pareciendo cada vez más a Nicolás Mancera. Claro que él no experimenta encerrándose en un baúl sumergido bajo agua sino probando en cámaras el alucinógeno-ritual amazónico «ayahuasca». En el último «Código», el conductor se expuso durante siete horas a que lo registraran bajo el efecto de esa droga, en el capítulo al que llamaron «El viaje de Rolando». Graña contactó al chamán Henry Burgado, quien lo guió en la ingesta de esa mezcla (profesores de la Universidad de Rosario lo utilizan para tratamientos psiquiátricos y de adicciones) y lo acompanó durante su sueño en vigilia. El conductor padeció los efectos colaterales del brebaje (vómitos y diarrea) y en el programa radial de Andy Kusnetzoff detalló sus sensaciones: «Fue como soñar despierto, con lo que cuando regresé seguí haciendo mi vida como cualquier otro día». Respecto de una supuesta apología de las drogas aclaró: «Está legalizada, pero no la volvería a consumir en el corto plazo». ¿Dependerá del rating que lo haga?
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