13 de abril 2007 - 00:00

Tras varios días de films lentos, concluye el Bafici

"Jderescu busca invitados para su programa de televisión sobre el aniversario de la caída del régimen comunista de Ceausescu, el 22 de diciembre de 1989, a las 12:08. Y encuentra dos: un profesor de historia alcohólico y Papá Noel". Así se anuncia para hoy «Bucarest 12:08», la última película de la competencia oficial del Bafici, que, por suerte, según dicen será una comedia.

La antecede, por tres horas, «L'anne suivante», retrato de una adolescente francesa sensible y reservada que quizá sea parienta de la adolescente coreana sensible y reservada vista y sufrida días atrás en la canadiense «In between days». Casualmente, la última de la competencia argentina se llama «Canadá», es de Raúl Perrone, y muestra la inquietud de una tal Jacqueline porque su novio coreano quiere irse al país del título con el pretexto de visitar a la hermana.

Puede que la famosa globalización provoque esas coincidencias. O quizá sea simplemente el gusto del Bafici, donde además de cintas coreanas, canadienses, y francesas han proliferado los retratos de adolescentes lánguidas, grandulones inactivos, madres solteras haraganas, y desocupados que se lo pasan sentados, lo cual quizá sea todo un desafío comercial para distribuidores y exhibidores, considerando que el último desocupado con éxito de público debe haber sido el de «Ladrones de bicicletas» (un film bastante distinto de los que aquí se comentan).

Se ignora lo que decidirán mañana los diversos jurados, pero hasta ayer el voto del público en materia internacional se inclinaba por «El telón de azúcar», «Reprise», «AFR» y «Noise», cuatro películas muy distintas entre sí, pero todas con nervio (y es alentador recordar que en las dos últimas ediciones coincidieron los votos de espectadores y jurados). En la competencia nacional, van primeras «UPA! Una película argentina», «Pulqui, un instante en la patria de la felicidad», y «Fotografías», seguidas de cerca por «Un pogrom en Buenos Aires» y «Filmatrón», que se presentó ayer, con gran entusiasmo de sus autores, que son verdaderos independientes pero nunca hasta ahora habían sido aceptados por el Festival de Cine Independiente a cargo del gobierno porteño. Dicho sea de paso, «Filmatrón», del grupo Farsa Producciones («Plaga Zombie»), es una versión declaradamente «libre y para adolescentes» del clásico «1984», escrito por George Orwell en reclamo contra el pensamiento único. No se puede decir que van a pasarla en las escuelas, pero es entretenida.

En otro aspecto, ya se anunciaron los premios del 4º Bal, Buenos Aires Lab, que la división Cine Internacional de Kodak organiza dentro del Bafici, con la presencia de vendedores internacionales, representantes de cadenas televisivas, etc., a fin de orientar financiaciones de películas actualmente en producción. Ahí recibieron diversos galardones la costarricense «Agua fría del mar», de Paz Fábrega, la peruana «Las malas intenciones», de Rosario García Montero, la chilena «Turistas», de Alicia Scherson-, y la argentina «La belleza», de Daniela Seggiaro (vale decir, se impusieron las mujeres), además de las también argentinas «La liebre ciega», de Salvador Rosell, y «Rio Fijman», de Luis Ortega, sobre el poeta Jacobo Fijman, largos años residente en el Borda.

En estos últimos días se repetirán algunas películas ya vistas durante el primer fin de semana, y se agregarán otras. Para tener en cuenta, la comedia de Marco Bellocchio «El director de matrimonios», una rareza de 1967 llamada «Tonite Let's All Make Love in London», con participación de Mick Jagger, Michael Caine, Julie Christie, Lee Marvin, y otros, con música de Pink Floyd, «Corazones», del veterano Alain Resnais, la brasileña «Macunaima», en copia nueva, y dos documentales: «Forever», filmado en Père-Lachaise, el cementerio de las celebridades, y «Santiago», donde Joao Moreira Salles, hijo del banquero y diplomático y hermano de Walter Salles (el de «Diarios de motocicleta») evoca al mayordomo de su casa, un argentino muy culto, singularísimo, medio amanerado, a quien una noche encontró tocando el piano, vestido de frac.

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