• AI WEIWEI SE PRESENTA SIMULTÁNEAMENTE EN PROA Y EN NUEVA YORK, CON INSTALACIONES A DESCUBRIR En el Bellas Artes pueden visitarse las alegres pinturas de Joan Miró y se rinde un oportuno homenaje al escultor Auguste Rodin.
El año 2018 comenzó con varias muestras notables en los museos de Buenos Aires y con proyectos de buen nivel internacional. Para comenzar, el célebre Ai Weiwei presenta en la Fundación Proa de La Boca una muestra significativa, mientras, por otra parte, los fans del artista chino de todo el mundo desafían el frío neoyorquino para recorrer sus intervenciones en lugares estratégicos de Nueva York. Allí mismo, en la terraza del Museo Metropolitan, se exhiben las esculturas del joven rosarino Adrián Villar Rojas, nuestra gran estrella internacional. Aunque también brilla con luz propia, aquí y en el mundo, el tucumano Tomás Saraceno. Su formidable exhibición en el Museo de Arte Moderno porteño, colocó a la institución en la agenda de los especialistas internacionales.
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En el Sur de Buenos Aires se destacan las exposiciones de Proa con Ai Weiwei y la del Museo de Arte Moderno porteño, "Cómo atrapar el universo en una telaraña" de Saraceno, cuyo montaje significó una revolución con las 7.000 arañas que llegaron desde las provincias a tejer sus redes. Entretanto, el Museo de Arte Moderno de Frankfurt inauguró en noviembre pasado la exposición "Historia de dos mundos: Un diálogo entre la colección del MMK y la historia del arte experimental latinoamericano, décadas 1940 1980". La megamuestra curada por Victoria Noorthoorn y Javier Villa del MAMBA y Klaus Goerner del MMK de Frankfurt, llegará en julio al MAMBA y se estrenará entonces el edificio ampliado.
El CCK, a mitad de camino entre el Museo Nacional de Bellas Artes y el Malba, presentó la exposición "Les Visitants", que llegó de la mano de Hervé Chandès, director general de la Fundación Cartier para el arte contemporáneo de París, acompañado por Guillermo Kuitca, curador y partícipe de la muestra. El CCK cerró sus puertas a fin de año y las abrirá en febrero. "Les Visitants" implicó una gran esfuerzo de montaje para la institución que exhibe, con el mejor nivel de diseño, en sus numerosas salas, más de 500 obras de 22 artistas mayormente célebres del extranjero y las de un argentino: Kuitca.
En el Bellas Artes el mayor atractivo lo ejercen las alegres pinturas de Joan Miró y un oportuno homenaje al escultor Auguste Rodin en el MNBA, dueño algunas obras fundamentales. Allí están: "El beso", que el escultor donó al Museo, el soberbio bronce "El genio de la guerra" donado por los Guerrico y las manos de "El secreto", una de las tantas piezas del legado de los Santamarina. Las formas de Rodín, acaso, el primer escultor moderno de la historia del arte, no le resultan ajenas al perceptivo público porteño que disfruta al ver el monumento a Sarmiento ubicado en Palermo o, el filosófico "Pensador", emplazado frente al Congreso como un llamando a la reflexión.
En marzo llegarán al MNBA los "Maestros antiguos del Renacimiento y del Barroco", del Museo de Bellas Artes de Budapest y la Galería Nacional de Hungría, con obras de Leonardo Da Vinci, Rafael, Rubens, Lucas Cranach, Tiziano, Vasari, el Greco, Van Dyck y Guido Reni. Luego, la Tate Gallery de Londres enviará 60 acuarelas de Turner. Además, en el marco de una exposición de tapices antiguos y modernos, fabricados en la Manufacture Nationale des Gobelins de París que se remonta al siglo XVII, se exhibirá el tapiz del General José de San Martín donado por Francia a la Argentina en 1917 y restaurado en estos días por la manufactura real.
Entretanto, la Asociación Amigos del Museo Nacional Bellas Artes, estuvo entre las pocas que celebraron sus logros. Como todos los años el aporte de fondos contribuyó para concretar la actividad y así se renovó la alianza con socios y patrocinantes, algunos poderosos como Galicia Eminent. La comida anual de recaudación de fondos convocó a 500 personas en 2017 y recaudó 5,5 millones de pesos, mientras se posicionaron los socios Amigos Jóvenes ampliando la visibilidad y el público. Con el dinero que suman los cursos, cuya matrícula creció 40%, se financiaron obras de acceso para personas con capacidad reducida y se remodeló el hall de acuerdo al diseño de 1930 de Alejandro Bustillo.
Finalmente, la Legislatura de la Ciudad catalogó al edificio de la Asociación como un exponente de la arquitectura moderna de Buenos Aires y le otorgó protección cautelar. En los hechos, la nominación significa que los funcionarios de turno no podrán alterar esta fuente de ingresos para el MNBA.
A pocos pasos de allí y hasta el mes de febrero se exhibirá en el Malba el más completo panorama del arte de "México moderno. Vanguardia y revolución", con más de 170 obras cumbre de 60 artistas de este país. La muestra, planeada durante dos años por la curadora Victoria Giraudo con el apoyo del mexicano Agustín Arteaga, primer director del Malba, consiguió reunir los préstamos del Museo Nacional de Arte de México (MUNAL), de varias colecciones particulares y del Moma neoyorquino que cedió su célebre Frida Kahlo con el espejo. Las joyas del arte mexicano pertenecientes a la colección del Malba, las pinturas de Frida Kahlo, Diego Rivera, Miguel Covarrubias, Agustín Lazo y un importante dibujo de David Alfaro Siqueiros, entre otros, completan a la perfección un conjunto de obras de la primera mitad del siglo XX del MUNAL. El Malba encontró una hermandad que contribuye a brindarle sentido a su propia colección y, mientras dure la muestra, puede narrar casi completa la historia del período más elocuente del arte latinoamericano.
Este año se apresta para exhibir obras de David Lamelas, Sara Facio, Irene Kopelman, Lucio Fontana y Pablo Accinelli.
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