10 de enero 2002 - 00:00
Un caso real que reivindica a Drew Barrymore como actriz
-
Millones ya la vieron: la película de Prime Video perfecta para los fanáticos de las historias de amor
-
La nueva película de Netflix grabada en la Cataratas del Iguazú que se convirtió en la más vista de la plataforma
Drew Barrymore
En efecto, la actriz no es el único (y para muchos ni siquiera es el principal) atractivo del film. Antes, están los nombres de la directora Penny Marshall («Quisiera ser grande», siempre detallista y edulcorada), el productor James
L. Brooks, experto en sonrientes problemas familiares («La fuerza del cariño» y similares), el fotógrafo checo Miroslav Ondricek (todo comienza en una Navidad empalagosa...), etc. etc., todos ilustrando y reconsiderando el libro autobiográfico de Beverly Donofrio, adaptado con señalable habilidad, pero también con necesaria rutina televisiva, por Morgan Upton Ward.
Se trata del crecimiento de dos personas, y el paso del tiempo, entre 1961 y 1986, en un alternarse de pasado y presente, nostalgia y crítica, humor y aflicción, choques y reconciliación, cuestionamientos generacionales y expresiones de amor entre madre e hijo, tal como Brooks sabe ofrecerle al público, y éste digiere y agradece.
El detalle, ay, que resta puntos, es que en esta película el tiempo tarda más de dos horas en pasar.



Dejá tu comentario