Un clásico vanguardista

Espectáculos

«Entre gallos y medianoche». Actuación de Raúl Garello (composición, dirección, arreglos, bandoneón). Con Alberto Giaimo (piano), Fabián Bertero (violín), Gabriel De Lío ( guitarra bajo), Luis Ferreira (flauta) y José María Lavandera (batería). (Velma Café; todos los sábados.)

Ex bandoneonista de la orquesta de Aníbal Troilo, director fundador, hace más de 25 años, de la Orquesta del Tango de Buenos Aires; compositor, arreglador, músico reconocido en el mundo. Con todo ese pasado y los años de vida y de escenarios que lleva acumulados, Raúl Garello sigue siendo un personaje de la «modernidad» tanguera. Parte de un extraño fenómeno que se da por estos tiempos, de vueltas al pasado y relecturas de lo ya conocido, este bandoneonista nacido en Chacabuco en 1936, sigue estando en la vanguardia de la música del Río de la Plata. Heredero a la vez del «bandoneonismo» y de la manera de escribir y arreglar música de Astor Piazzolla y de Pichuco, Garello ha terminado por darle una impronta personal a su lenguaje. Y por estos tiempos ocupa a la vez el lugar de artista clásico -referente para muchos otros- y de punta de lanza de una «tanguidad» que sufre un peligroso proceso de estancamiento.

Con estas herramientas, al frente de un sexteto de maestros virtuosos, mezclando clásicos («Responso», en versión personal y magistral; «La trampera», «Suerte loca», «Como dos extraños», «Che bandoneón», etc.) con muchas composiciones propias, el bandoneonista presenta cada sábado un espectáculo sólido que se distingue cómodamente de las propuestas turísticas que inundan las casas de tango de Buenos Aires.

Un joven cantor, Jesús Hidalgo, potente, prolijo, de voz grave aunque todavía un poco engolada, le pone letra a los temas tradicionales y a las creaciones de Garello: «Viva el tango», «Buenos Aires conoce». Y el sexteto sobresale en los temas más trabajados: el citado « Responso», las novedades «Entre gallos y medianoche» y «Tocata para sexteto» (que formaránparte de un próximo disco), «Che Buenos Aires» (que llegó a grabar con la orquesta de Troilo) y, sobre todo, «Arlequín porteño», una suite en tres movimientos que escribió originalmente para violín y orquesta en 2002 y que ahora está presentando reformulada para el sexteto.

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