«Unsaludoparatodoslosquemeconocen» ( Argentina, 2006, habl. en español). Dir.: V. Binsztok y S. Molina Merajver. Documental (Sala Godard del Elevage, viernes y miércoles.)
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Curioso registro de estos tiempos, a la vez que experimento formal y experiencia de comunicación electrónica, este videofilm es tan singular y apretado como su título, e, igual que éste, al desglosarse revela el contenido de una expresión común, un poquito vana, un poquito vanidosa, pero también llena de ansiedades, y de manos extendidas para mantener contacto con quien sea (pero que sea, si es posible, del mismo palo).
Se estrena -otra curiosidad- en el microcine de un hotel, detalle coherente en este caso, ya que habla de viajeros que buscan su lugar en el mundo. Corrección: no habla de viajeros. Son ellos quienes hablan. Los autores tuvieron la buena idea de proponer a ocho argentinos emigrados en estos últimos años que se registren a sí mismos, que registren el lugar a donde llegaron, su vida cotidiana, etc., todo según una curiosa guía dentro de la cual cada uno podía moverse según su espíritu y su ingenio. Así, un hijo de japoneses muestra cómo hace empanadas para vender en la tierra de sus mayores, una señora feliz limpia todo el día su casa en El Cairo y presenta a sus amigas del Club de Mujeres Hispanas de Egipto, otra más feliz todavía muestra su embarazo (va a tener una chilenita), otra está muy contenta en Suecia, alguien explica con agudeza los cuatro puntos cardinales que encontró en Nueva York, otro remarca todo lo que ha podido tener en dos años («hasta el auto que mi padre nunca tuvo»), encima en un pueblo precioso de Italia, etcétera. Otros, típicamente argentinos, se quejan, dicen y/o hacen pavadas, en fin, es notable cómo alguna gente se vuelve realmente tonta delante de una cámara.
El resultado alterna entonces momentos interesantes con reiteraciones inútiles, charlas demasiado superficiales, y tomas de objetos o lugares cotidianos que hoy a nadie le importan pero acaso hagan más tarde al recuerdo de una familia, o de un lugar. Se advierte, de algún modo, el pensamiento de una generación. Y, por supuesto, el espectador puede sentirse contento por el modo en que algunas de esas personas representan lo argentino en el exterior, y puede rogar que las otras mejor no digan de dónde son, y si es posible que tampoco vuelvan.
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