13 de febrero 2002 - 00:00
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Errores
Ese no fue el único error. Al año siguiente, se dejó de lado «De eso no se habla» de María Luisa Bemberg, que la distribuía la Sony y tenía una estrella como Marcello Mastroianni, por «Gatica» de Leonardo Favio, quien a último momento retiró la candidatura. La lista sigue: en 1996 perdió «Sol de otoño» de Eduardo Mignogna, historia de amor con Norma Aleandro, contra la «Eva Perón» de Juan Carlos Desanzo... el mismo año del film de Alan Parker. Cuando en 1998 se envió «Tango» de Carlos Saura (coproducción con la Argentina), otros apostaron a «Pizza, birra, faso». Desde luego, «Tango» salió elegida entre las 5 mejores por Hollywood, aunque luego haya perdido con «La vida es bella».
En 1999, el hoy ganador Juan José Campanella vio cómo se desechaba su interesante «El mismo amor, la misma lluvia» para elegir en su lugar el largo de animación «Manuelita», de imposibles chances en la tierra de Disney y Spielberg.
Finalmente, el año pasado, la espectacular «Nueve reinas», luego tan premiada en los Estados Unidos y elogiada profusamente por numerosos medios de ese país, tuvo que resignar su lugar por la pequeña «Felicidades». Un distribuidor americano, en este último caso, hasta llegó a preguntar: «¿tanto odian los argentinos al Oscar que prefieren no mandar las películas con posibilidades?».
Por suerte, y paradójicamente en este año funesto para el país, se rompió la racha. «El hijo de la novia», entusiastamente adquirida por la Sony Pictures, ingresó en la exclusiva categoría de las 5 películas en lengua no inglesa con posibilidad de Oscar, superando primero los palos en la rueda en su propio país y después ganando, entre 51 candidatas, nada menos que a títulos como la colombiana «La virgen de los sicarios», la italiana «La habitación del hijo» o la española «Juana la loca».
Por lo que parece, este año a Hollywood le gustan más las sonrisas de los extranjeros que las lágrimas, o, al menos, prefiere que las lágrimas sean teñidas de sonrisas.
En cambio, junto a la dulce fábula «Amélie», y la sátira bosnia «Tierra de nadie», que eran número fijo, aparecieron tres comedias: una noruega sobre dos locos queriendo hacer vida de normales («Elling»), otra sobre un pueblo hindú que se juega al cricket el pago de un impuesto («Laggan»), y la nuestra, que además está hecha a la americana.
La inteligencia de Campanella ha sido, precisamente, tomar una especie de subgénero familiar norteamericano, bien incorporado al gusto del público universal, y mejorarlo, adosándole inclusive algunos elementos de neta reflexión rioplatense.
Hollywood sabe apreciar este tipo de declaraciones de amor a las bases de la narración clásica americana, como lo probó la experiencia «uruguaya» de Aristarain con «Un lugar en el mundo».
Detalles fútiles: la afirmación de Héctor Alterio como «muleto» para las nominaciones («La tregua», «Camila», «La historia oficial», y la española «El nido»), y la coincidencia de fecha para la entrega, nuevamente un 24 de marzo, igual que para «La historia oficial».



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