"Un loco amor"

Espectáculos

«Un loco amor» («Non ti muovere», Italia, España, G. Bretaña; 2004, habl. En italiano). Dir.: S. Castellitto. Int.: S. Castellitto, P. Cruz, C. Gerini, P. Cerimele y otros.

Un hombre espera, junto al quirófano, la posible muerte de su hija adolescente. Ese hombre es cirujano, trabaja en esa clínica pero no se siente capaz de intervenir en la operación; sabe, por supuesto, que las chances de sobrevida después de ese accidente en moto son mínimas. Le dice a la colega de mayor confianza: «si ocurre, que seas tú quien me lo diga».

La idea de esa muerte no encuentra espacio en su imaginación. La muerte es un escándalo, escribió alguna vez Cortázar, y esa es la noción que sigue este excelente film dirigido y protagonizado por Sergio Castellitto, sin duda una de las dos o tres mejores películas que se vieron este año.

Esa escena inicial, sobre la que la historia vuelve una y otra vez en el más irreversible de los tiempos, el real, funciona como un angustioso «aleph» a través del cual se desenvuelve, como en violentos retazos de memoria (dimensión que también admite, como ocurre aquí, la deformación de lo imaginario), la vida entera del médico. Y, en especial, la crónica de otro escándalo, el que años atrás, cuando todavía no era padre, lo unió a una mujer de la que se enamoró de manera irresponsable.

Conceptualmente, la película de
Castellitto es un examen de lo que está más allá de ley. Dramáticamente, es la historia de un amor loco que transmite, con inhabitual intensidad, lo que están viviendo y sufriendo sus acorralados protagonistas. En estos tiempos de un cine tan exterior y superficial (no hay más que revisar la cartelera de las últimas semanas), este film es una rara avis.

La muerte es un escándalo, escribió
Cortázar, y lo es porque no encaja en la ley humana. En esta película, el amor también es un escándalo porque asume su aspecto más bestial e ilegal: de otro modo no podría ocurrir que un médico de prestigio, racional, culto y socialmente calificado, se descubriera una tarde de calor, casi como por accidente, abusando de una mujer pobre, desprotegida y casi analfabeta, que en una circunstancia trivial se ofreció a ayudarlo.

Descollante
Penélope Cruz en el papel de esta mujer, llamada Italia, cuya pasividad y entrega no pueden ser peores amenazas para la libertad de Timoteo (tal el nombre del cirujano), quien siente repugnancia por lo que hizo, más tarde piedad por ella y, poco a poco, una pasión capaz de poner en riesgo no sólo su pacífico matrimonio y su carrera sino su propia integridad. Seguramente, a Anna Magnani no le habría disgustado interpretar a esta Italia. «No te muevas», se titula en italiano esta película, en el sentido de «no te vayas»: la súplica recíproca de los amantes, aunque formulada en momentos diferentes; también, la desgarradora súplica del padre al cuerpo de su hija moribunda: «no te vayas».

De una súplica a la otra, Castellitto, sobre la base de una elogiada novela de Margaret Mazzantini (para la trivia: su esposa en la vida real), va construyendo el relato de la vida de este hombre a través de la confluencia de pasado y presente y centralizándose en esa escena agónica, la del hombre junto al quirófano. El resultado es este drama ejemplar.

Dejá tu comentario