Narrada a un ritmo febril, la tragedia de los dos jóvenes amantes que quedan entrampados en medio del inexplicable odio que divide a sus familias, va tomando forma en medio de una intensa actividad física (acrobacia, coreografía en altura, esgrima, etc.) y un efectismo visual que tiende a diluir conflictos y caracteres.
La fugaz aparición de un cantante melódico o la presencia de la muerte haciendo ondular una cinta roja, subrayan está impresión, al igual que los constantes cambios escenográficos y la contundente iluminación de
Hasta la muerte de
El sexo es un tema clave de la obra y la directora
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