26 de febrero 2002 - 00:00

Un Terceto cercano al jazz y muy atractivo

Actuación de El Terceto. Con Hernán Ríos (piano), Norberto Minichillo (batería, voz) y Norberto Córdoba (guitarra bajo, voz). (En Tobago, 22 de febrero).

El Terceto se define por su eclecticismo. Por esa particularidad con que mezclan géneros, con que rompen con algunas convenciones, con que se salen de los esquemas más habituales. Básicamente son un trío de jazz, y ellos mismos se explican de ese modo («jazz desde las raíces»).

Pero la manera en que abordan la música negra norteamericana es bien distinta a la que utilizan la mayoría de los grupos. Los puntos de partida puede ser un «standard» de jazz como «Bye bye blackbird» o el «Canto a la Telesita» del Chivo Valladares, o la «Zamba del Carnaval», o un clásico tanguero como «Garúa», o temas de Hernán Ríos con bases de candombe o de tango, o alguna música brasileña de Chico Buarque o de otros autores.

• Posibilidades

Pero a partir de allí, a este trío formado por tres grandes músicos se le abre un enorme abanico de posibilidades. Porque pueden presentar el tema más o menos tal como fue concebido -con letra incluida, siempre maravillosa en la voz de Norberto Minichillo-, o cantar sólo una parte del texto, o apenas abocetar una estrofa.

Esa misma libertad queda manifiesta en la melodía, que puede quedar expuesta en toda su plenitud o servir como herramienta para improvisaciones que van del bebop al free jazz más hermético. Hay mucho de experimentación en esta formación. Y esa tendencia que siempre estuvo muy marcada, se hace aún más evidente ahora con el cambio de su contrabajista. Ese lugar lo ocupaba antes Pablo Tozzi, que se alejó para intentar un camino propio. Ahora, la responsabilidad recayó en Norberto Córdoba que, en lugar de contrabajo, toca una guitarra bajo que utiliza simultáneamente -y con enorme habilidad-como instrumento armónico y/o melódico.

Todos improvisan, todos «cantan» melódicamente -con la voz o con sus instrumentos-, todos se debaten en buenos diálogos musicales. Y el resultado es un producto raro, sólo apto para mentes abiertas, desprejuiciadas en cuanto a géneros y normas.

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