Elfriede Jelinek «Deseo» (Bs.As., Destino, 2004, 232 págs.) Ganadora del Premio Nobel de Literatura 2004, Elfriede Jelinek es considerada una de las voces más irascibles y contestatarias de la Europa de hoy. Tanto sus novelas como sus obras de teatro (hace dos años se conoció una interesante versión de «Lo que pasó cuando Nora dejó a su marido» dirigida por Rubén Szuchmacher) se destacan por su ironía y su indeclinable espíritu combativo. En líneas generales, toda su producción puede ser leída como una demoledora crítica al sistema social, empezando por su célula de origen, la familia, a la que Jelinek describe (en su novela «Deseo») como «ese buitre que se considera un animal doméstico».
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Siguiendo la tradición de otros dos brillantes y polémicos escritores austríacos, Klaus Krauss y Thomas Bernhardt, la autora no escatima esfuerzos en sacudir la buena conciencia de sus compatriotas, atacando sin piedad su materialismo exacerbado, su hipocresía, y un supuesto embrutecimiento moral e ideológico que tiene por principal víctima a la mujer. El ex primer ministro de Austria -el ultranacionalista Jöerg Heider- la declaró persona non grata y empapeló toda Viena con la leyenda: «¿Quieres arte y cultura o quieres a Jelinek?»; pero la escritora ya gozaba de un amplio reconocimiento en toda Europa (en 1988 recibió el premio Georg Büchner, el más prestigioso Alemania).
Aunque recién se hizo famosa internacionalmente en el 2001 cuando Michael Haneke llevó al cine «La pianista» una de sus mejores novelas inspirada en la turbulenta relación que la autora mantuvo con su madre.
Leer a Jelinek no es una experiencia agradable. Su manera de enfocar las miserias humanas, de desmenuzar con ojo clínico la hipocresía, el autoritarismo y las perversiones que anidan en la pulcra clase media, somete al lector a un gran esfuerzo ante ese permanente bombardeo de frases hirientes e imágenes violentas alimentadas por el odio. «Deseo» emula al discurso pornográfico para transgredirlo y hacer de él una herramienta política que contribuya a llamar la atención sobre el sometimiento y la explotación que sufren las mujeres.
La trama de la novela es muy simple. Un poderoso industrial abusa cotidianamente de su esposa y la somete a las prácticas sexuales más denigrantes por considerarla un simple bien de uso. Ella por su parte tolera la situación por los beneficios económicos que ésta le depara. Sin embargo, cuando intenta otro tipo de relación con un joven amante vuelve a ser tratada como un objeto sin espíritu ni conciencia. Hasta su propio hijo, un niño en edad escolar, es descripto en la novela como un futuro abusador de mujeres.
Antes que una novela ideológica «Deseo» es más bien una suma de frases ingeniosas y «asesinas» cuya salvaje poética encandila en las primeras páginas. Pero el exagerado distanciamiento con que la autora describe y juzga a sus personajes y la falta de progresión de su discurso hacen que el material caiga en una monotonía insoportable que no condice con sus contenidos ni con su lenguaje experimental. Patricia Espinosa
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