14 de marzo 2006 - 00:00

Una polémica instalación

Berlín (EFE)- Intelectuales y representantes de diversas asociaciones judías pidieron ayer el cierre de una instalación del artista español Santiago Sierra en una sinagoga alemana, convertida en una sala cerrada donde el visitante entra equipado con una máscara de gas para protegerse de las emisiones de los motores en marcha de seis automóviles.

El escritor Ralph Giordano, que es judío y fue víctima de la persecución nazi, calificó de «infamia sin igual» la instalación inaugurada el domingo en el centro cultural situado en la sinagoga de Puhlheim-Stommeln. El portavoz de la Fundación del Monumento a los Judíos Asesinados en Europa, Uwe Neumaerker, consideró que la acción de Sierra es de «mal gusto», mientras que la presidenta de la comunidad de culto israelita de Múnich, Charlotte Knobloch, cree que es «una provocación» para las víctimas del Holocausto.

El alcalde de Pulheim, Karl August Morisse, se mostró ayer sorprendido por el escándalo suscitado por la obra de Sierra y aseguró en un comunicado que no tienen ninguna intención de cerrar sus puertas.

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