"Una suegra de cuidado"

Espectáculos

«Una suegra de cuidado» (Monsterinlaw, EE.UU., 2005, habl. en inglés). Dir.: R. Luketic. Guión: A. Kochoff. Int.: J. Fonda, J. Lopez, M. Vartan, W. Sykes.

Uno de los principales ganchos publicitarios de esta nueva zoncera del director de «Legalmente rubia» es el regreso al cine de Jane Fonda tras quince años de ausencia. Jennifer Lopez es el gancho para las nuevas generaciones que difícilmente conozcan el significado de títulos como «Baile de ilusiones» (Sidney Pollack, 1969), «El pasado me condena» (Alan Pakula, 1971) o «Julia» (Fred Zinnemann, 1977), tres de los mejores trabajos que Fonda brindó al cine hace mucho más de quince años. El resto sufrirá una desilusión, inevitablemente.

El argumento de «Una suegra de cuidado» es un catálogo de clichés de veras asombroso aun para el standard hollywoodense actual: una latina multisubempleada y angelical enamora al único hijo de una veterana conductora televisiva, cuya psicosis latente se vuelve locura de atar desde la primera ojeada a su futura nuera (ni hablar de una ropa y unos modales en estridente contraste con la elegancia a puro Gucci de la futura suegra).

A partir del primer ataque de furia que la lleva directo al manicomio,
Fonda sobreactúa cada escena (Jennifer Lopez también, pero ésa no es ninguna novedad), y hay que verla caerse de bruces sobre un plato de salsa o cachetearse con la nuera, cuando ésta, al fin, decide renunciar al papel de Cenicienta y participar en la contienda. Lo más notable del asunto es que prácticamente nada de esto resulta gracioso.

El resto del elenco no le importó para nada a la guionista
Anya Kochoff. Todos están de relleno: desde el novio-hijo motivo de la pulseada encarnado por el de por sí inexistente Michael Vartan, al hoy infaltable amigo gay con el que Lopez juega situaciones calcadas de la sitcom «Will & Grace». De modo que lo único que queda es admirar a una Jane Fonda espléndida a los 68 años y luego olvidar rápidamente este mal trago.

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