9 de julio 2011 - 13:01
Una vida difícil marcada por el abandono
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En 1970 grabó "No soy de aquí, ni soy de allá", uno de sus mayores éxitos musicales y que le dio fama internacional, al punto de compartir escenarios y estudios de grabación con artistas como Alberto Cortez, Julio Iglesias, Pedro Vargas y Neil Diamond, entre otros.
Su obra se caracterizó por su mensaje espiritual y su tono de crítica social y protesta, rasgo éste último por el que se vio obligado a exiliarse en 1976, con el advenimiento de la dictadura militar hasta 1983.
Desde México, su nuevo hogar, prosiguió con su carrera musical y sus presentaciones en todo el mundo. Ya consagrado, regresó en 1984 a Argentina, donde cosecha gran éxito con la venta de discos y llenos totales en sus conciertos.
A mediados de la década de los noventa se unió a Alberto Cortez para el espectáculo "Lo Cortez no quita lo Cabral", donde combinaron humor y poesía con los temas que dieron fama a ambos artistas.
En 1996, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco ) declaró a Cabral "Mensajero Mundial de la Paz" por su constante llamado a la paz y al amor.
Ha grabado decenas de discos, como "No estás deprimido, estás distraído", "Cantar sólo cantar" y "Cortezías y Cabralidades", éste último uno de los tanto junto a Cortez.
También ha escrito varios libros, una de decena de ellos editados, entre ellos "Borges y yo", donde repasa sus diálogos con el escritor.




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