Urlezaga: "En el Royal Ballet estaba estancado"

Espectáculos

Aunque sigue siendo primera figura del Royal Ballet de Londres, Iñaki Urlezaga decidió tomarse un año sabático en la compañía británica para poder realizar una serie de presentaciones en distintas ciudades de la Argentina y del resto del mundo. En el Teatro Colón bailará los próximos sábado y domingo, acompañado por la exquisita bailarina española, Tamara Rojo, también primera figura del Royal Ballet y reciente Premio Príncipe de Asturias a las Artes, junto a la legendaria Maia Plissetskaia.

Con ella, Urlezaga formará pareja para dos obras académicas como el segundo acto de «Giselle» (Perrot-Coralli-Adam) y «El cisne negro», un pas de deux de Petipa sobre música de Piotr I. Tchaikovsky. También participarán de estas dos galas integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Luis Gorelik y el pianista Andrés Risso y algunas destacadas figuras del Ballet Concierto, la compañía creada por el mismo Urlezaga y que dirige Lilian Giovine, como Aldana Bidegaray, Caroline Queriroz, Franco Cadelago y Christian Pérez. Dialogamos con Urlezaga.

Periodista
: ¿Se desvinculó usted del Royal Ballet de Londres?

Iñaki Urlezaga: Sólo momentáneamente. En realidad, quise consagrarme un año sabático y cuando concluyó la temporada no renové el contrato. Quiero dedicarle más tiempo a la coreografía, algo que me apasiona y creo que no lo hago del todo mal; por eso, quiero dedicarle mayor cantidad de horas a la creación. Además en el Royal hay pocos estrenos, se bailan siempre las mismas obras y creo que esto no ayuda a la evolución lógica que debe tener un bailarín.


P.:
¿Dice usted que se frustraba estando allí?

I.U.: A los veintinueve años necesito otros incentivos que el Royal no me daba y estoy seguro de que con mi compañía puedo tenerlos. Allá se hacían muchas reposiciones de espectáculos con coreografías de autores ingleses y yo ya hice todo el repertorio. Me cuesta bastante volver al mismo «Romeo» y a la misma «Cenicienta», que son obras muy lindas cuando uno está arriba de un escenario, pero hay que volver a ensayarlas una y otra vez y eso es algo que se me vuelve tedioso. Lo vivo como un retroceso en mi carrera. No hay incentivos para tomarme de la barra todos los días.


P.:
¿Pero no incorporan obras contemporáneas?

I.U.: Ninguna. La compañía con Mónica Mason, la directora del Royal en este momento, se ha quedado estancada. Repite las mismas obras que ella bailaba y que conoció al lado de los grandes coreógrafos como MacMillan, pero no hay nada nuevo. Me tomé mi tiempo para pensarlo y decidí no renovar mi contrato.

P
.: ¿Pero sugiere que no piensa volver?

I.U.: No digo eso, y tampoco estoy peleado con el Royal, por lo que tengo las puertas abiertas si decido volver a firmar contrato como él. Ahora voy a bailar a Canadá y voy a realizar una gira por la Argentina, bailo ahora en el Colón, luego en Córdoba y después en el «Solís» de Montevideo que es un teatro altamente profesional. También tengo previsto una serie de actuaciones en Grecia y así voy sumando actividades. Esta es una etapa de transición, veremos como termina.


P.:
Además de «Giselle» y «Cisne negro» ¿qué obras mostrará en el Colón?

I. U.: La segunda parte se completa con «Claro de luna» de Giuseppe della Monica y con un dúo que pertenece a un ballet que pienso estrenar en diciembre, sobre el Concierto de Chopin y del que vamos a ver un pas de deux, que por ahora titulé «Constanza». También vamos a reponer «Apolo y las tías», un sainete coreográfico de Oscar Araiz.


P.:
Como se sostiene el Ballet Concierto desde el punto de vista económico?

I.U.: Nosotros no tenemos auspicios económicos ni ayudas de ningún tipo. Nos mantenemos con el ingreso por boletería y en realidad nuestro esfuerzo, que es fundamentalmente artístico, nos permite vivir. Si bien no es fácil, nos organizamos de tal manera que nuestros espectáculos apuntan a la máxima calidad (de lo contrario el público no nos apoyaría como lo hace) y podemos seguir haciendo lo que queremos, que es bailar.


P.:
¿Cómo encontró el Colón en este momento tan crítico?

I.U.: Con dificultades. Faltan ensayos en la sala. En el escenario casi imposible. Conseguimos el teatro Argentino de La Plata para ensayar dos veces, luego vamos a realizar uno en la sala Nueve de Julio y el sábado a la mañana recién lo haremos con la orquesta. Salimos casi al toro el sábado por la noche.

P.:
Con su experiencia internacional ¿encuentra alguna salida para los dos principales teatros del país, el Colón y el Argentino de La Plata?

I. U.: Creo que tanto el Colón como el Argentino deben realizar un cambio orgánico, total. Y también en las leyes artísticas. No se concibe que un bailarín, que por lo general tiene veinte años de vida útil, con algunas excepciones por supuesto, siga bailando hasta los sesenta y cinco años. Es totalmente ilógico. Todo esto debe modificarse profundamente si se quieren dos teatros con el prestigio que han tenido hace unos años atrás.


P.:
¿Cómo es Tamara Rojo?

I. U. : Es una estupenda bailarina, sensible y de gran técnica. Nos entendemos bien. Formamos pareja muchas veces en el Royal Ballet y esta es la primera vez que viene a la Argentina. Espero que le guste al público argentino. Para mi es un orgullo poder bailar con ella en mi país.


Entrevista de Eduardo Giorello

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