15 de noviembre 2001 - 00:00

Vale, ante todo, como tarea de investigación

«La pérdida de mi alhama» (o de cómo el señor espera). Dir. y dramat.: D. Cazabat. Int.: A. Ojeda y M. Ortiz.
La Compañía Teatral Periplo continúa generando sus propios proyectos, expresando a través de sus espectáculos los sentimientos del grupo de jóvenes que la componen.

La visión del mundo que presentan en su última creación, «La pérdida de mi alhama», dista de ser optimista. Los dos jóvenes que llegan con sus pocas pertenencias a una isla abandonada, tratando de comunicarse con vecinos a los que no ven, se obstinan tercamente en conservar con vida a una planta e intentan comunicarse también entre ellos sin conseguirlo. La mujer es más optimista, o más cómoda quizá, pero el hombre insiste en buscar nuevos caminos. En las interpretaciones, Andrea Ojeda, más segura y expresiva, demuestra una preparación más sólida que la de Martín Ortiz.

Mezclando textos de distintos autores y teniendo como base el universo de Beckett, el espectáculo sirve de base a una experimentación que permite a los dos únicos actores desarrollar diversas técnicas.

Fogueo

Es evidente que la improvisación está en la esencia misma del espectáculo, que sirve también para que los intérpretes prueben sus armas encarnando personajes con los que todo actor sueña. Aunque fragmentariamente, «Hamlet» está presente con sus cavilaciones sobre la desesperanza de vivir en un mundo «lleno de malezas» y la «Rosita» de Lorca desgrana su soledad en el monólogo principal de la pieza.

El espectáculo vale como trabajo de investigación para quienes comparten la búsqueda del grupo. No es casual que haya recorrido varios festivales, obteniendo el premio al Mejor Espectáculo en la III Fiesta Internacional del Teatro San Martín de Caracas.

La dirección de
Diego Cazabat se complementa con un equipo de trabajo, comprometido en la misma búsqueda.

El resultado es un espectáculo que más que trabajar con la construcción de personajes definidos, enfrentados a distintas circunstancias, testimonia estados de ánimo que reflejan la incertidumbre y la necesidad de encontrar respuestas al sentido de la vida, en un mundo que parece estar a la deriva, en espera de una transformación que permita a los sobrevivientes empuñar nuevamente el timón de sus vidas. La sinceridad y la modestia son sus principales valores.

Dejá tu comentario

Te puede interesar