23 de julio 2008 - 00:00

"Valentina, la película"

«Valentina, la película» le da voz, movimiento,amistades y expectativas a unafigurita muy representativa del mundo delas niñas.
«Valentina, la película» le da voz, movimiento, amistades y expectativas a una figurita muy representativa del mundo de las niñas.
«Valentina, la película» (Argentina, 2008, habl. en español). Dir.: E. Gondell. Guión: D. García Molt, E. Gondell, E. Szejer; Voces: F. Otero, S. Francini, N. Pérez, E. D'Angelo, L. Gómez, M. Chiesa.

Específicamente indicada para niñas que están viviendo su pubertad, o ya quieren vivirla, y, más aún, quieren tener su primer novio (o ya lo tienen), esta película de dibujos animados resulta un pequeño deleite, tierna sin llegar a empalagosa, precisa en el detalle de sentimientos delicados, sin entrar en psicologismos, y hábil en la historia y su resolución, sin bajar línea. Además es simpática, de tonos suaves, y música amable.

Valentina, ya se sabe, no tenía historia. Ella era, y sigue siendo, una figurita muy representativa del mundo de las niñas para ilustrar cuadernos escolares, diarios íntimos, bisuterías, etc., pero hasta ahí llegaba su existencia. Ahora la película le da voz, movimiento, amistades, actividades, expectativas románticas, suspiros, timideces, confusiones, alguna pequeña pesadilla donde se siente en situación chocante fuera de su pieza, y por supuesto, le da también un aspirante a noviecito, que, por su parte, debe competir con un facherito ganador, que fascina a las chicas, y un darkie de barrio, que lo desafía a una prueba de riesgo en bicicleta.

Por ahí van los enredos de la historia, que han de hallar su culminación en lo que ciertos pueblos del Hemisferio Boreal llaman la Noche de San Juan, donde los enamorados se besan a la luz de un muñeco que se quema en una gran fogata pública, celebrando la llegada de la primavera, y que aquí llamábamos San Juan y San Pedro, celebrando, quién sabe, el invierno, lo importante eran la fogata, las batatas asadas al rescoldo, y, ya que estamos, los besos. En fin, la abuela le ha contado aquello a Valentina, y ésta impulsa a los demás chicos a hacer lo mismo. Sólo que hay una complicación: el muñeco lucha por su vida, lo que da lugar a una intriga cercana a los cuentos de miedo, que se resuelve, por supuesto, de buen modo. El público celebra, en ese momento, que el asunto se solucione mediante la unión de dos adversarios, y no con el triunfo de uno sobre otro, como es la pauta en tantas historias de los mayores.

A celebrar, también, el uso del voseo en los personajes, los árboles en pocos trazos, las asitas y la plaza un poco a la francesa, el buen coloreado y diseño de los personajes, si bien pueden pedirse mejores movimientos, y a veces el dibujo de la nena la hace parecer un poquito de mayor edad. También podrían pedirse menos canciones, pero, bueno, a las chicas les gustan.

Nombres a tener en cuenta, los guionistas Daniel García Molt («Chiquititas», «Una estrella y dos cafés») y Esteban Szejer, el director de animación Marcelo del Castillo, el director general Eduardo Gondell, el productor José Luis Massa (tres que vienen de «

Isidoro», lo cual explica las gesticulaciones de algunos personajes), la nueva empresa Illusion Studios, y Cosmo, el perrito de Valentina.

P.S.

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