3 de diciembre 2004 - 00:00

Valiosa muestra de Debairosmoura

En Luis Debairosmoura la coherencia no debe confundirse con lo repetitivo. Dibujante excepcional, se formó con grandes maestros como Timoteo Navarro y Ezequiel Linares en la Universidad de Tucumán donde nació en 1943. Pertenece a una generación de artistas que a través de este medio expresivo encontró una manera de elaborar un discurso sobre su entorno generalmente trágico, que no evitó la crudeza para referirse a los años oscuros en los que la atmósfera era de miedo, de incertidumbre, de angustia.

Al hacer una revisión de sus obras de la década del '80, su visión crítica se reflejaba en los desdoblamientos de los personajes, esa otra cara oculta del ser humano al que mostraba en un abanico de gestos que iban de lo sereno a lo nostálgico, de lo sufriente a lo perverso. En el primer piso de las Salas Nacionales-Palais de Glace, «Miradas del Cuerpo» es un derroche de maestría dibujística en sus tintas y tintas color sobre papel. Otra vez las secuencias, los rostros y miradas que se multiplican, los cuerpos que se involucran en el acto amatorio, en realidad una radiografía de los sentimientos del hombre y la mujer que soslaya la crudeza de escenas explícitas, a veces caricaturescas, de muchas obras contemporáneas. Una línea refinada, circular, como la contorsión de los cuerpos, un dibujo erótico que mira y dice desde las entrañas. Posadas 1725. Clausura el 12 de diciembre.

En medio del tráfago de «maratones», «saratones», subastas casi simultáneas debemos destacar dos hechos que no debieran pasar inadvertidos. El Premio de Pintura María Calderón de la Barca se recibe una vez en la vida. Las cualidades esenciales tenidas en cuenta por el jurado son la trayectoria del premiado, la jerarquía de su arte y que, al momento de la adjudicación esté en la cúspide de su aptitud creadora, dejando de lado el impacto del chispazo aislado de genialidad. El Calderón no es, además, un diploma jubilatorio. Este años se distinguió a Víctor Chab en una ceremonia que tuvo lugar en el Museo Nacional de Bellas Artes.

En ocasión de la retrospectiva realizada en 2002 señalamos la gran libertad creadora de este artista nacido en 1930, que tempranamente adhirió al Surrealismo, partícipe de la abstracción libre, del informalismo. Sus humanarios, bestiarios, desnudos que en los '90 presentan una gran carga erótica en cuerpos que se funden y flotan constituyen la iconografía de este artista. Su obra figura en importantes museos argentinos y del exterior.

En ocasión del 150° aniversario de la Primera Sesión del Senado realizada en Paraná, en el Salón Azul del Congreso de la Nación se realizó la Muestra Homenaje a Aurelio Macchi. Nacido en Buenos Aires en 1916, este destacado escultor, ganador de todos los más importantes premios nacionales, entre ellos, el Palanza (1975), Premio a la Trayectoria otorgado por el Fondo Nacional de las Artes (1996). Estudió escultura con Oliva Navarro, Fioravanti, y en París con Ossip Zadkine. Artista admirado por sus colegas, tanto escultores como de otras disciplinas y tomado como ejemplo de independencia, como artista-hombre, ajeno a todos los ismos, cultivador del silencio y de la reflexión que transmite a sus discípulos, un enamorado del arte que se traduce en cualquiera sea el material empleado, piedra, arcilla, madera. El silencio está en sus imágenes arcaicas, figuras o animales de extrema síntesis , una escultura alejada de todo efectismo.

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