Valioso film sobre Malvinas

Espectáculos

«Locos de la bandera» (Argentina, 2005, habl. en español).Guión y dir.: J. Cardoso. Documental.

Es casi ofensivo que este muy destacable documental se haya estrenado de un día para otro, como si estuviera rellenando un hueco de programación. Pero al menos se da, y ahora el público puede verlo. Ofensivo de veras fue lo de los canales que no quisieron pasarlo. Peor todavía, uno de ellos se comprometió a darlo el 2 de abril, y una semana antes salió pretextando «razones de rating».

¿Qué pasa? Quizás alguien se asuste por el aire de «volveremos» que respira este trabajo, mayormente producido por la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas. Parece mentira. Bien, aquí se dicen muchas verdades. Por ejemplo:

«¿Cómo me preguntás si vamos a repatriar sus restos, si están en su patria»?
(el padre de un soldado)

«Y yo quisiera ser mejor. Por eso miro y busco. ¿Cómo quién quisiera ser? Acá hubo cobardes, traidores, oportunistas, incompetentes, es cierto. Pero también es cierto que uno se parece a los recuerdos que elige conservar»
(el hijo de un piloto).

Parientes y ex compañeros leen cartas, evocan recuerdos, transmiten conocimientos. En Misiones la hermana de un teniente cuenta cómo él cayó en Tumbledown al frente de los suyos, en otra provincia la mamá de un cabo cuenta cómo su hijo asumió entonces el mando, hasta caer él también, y en otra la hermana del soldado que terminó haciéndose cargo del grupo completa la historia, y hay todavía un agregado: el recuerdo de un guía inglés transmitiéndoles «el mayor de los respetos» desde el mismo campo de batalla. Ese es solo uno de los grandes testimonios que acá aparecen. Otros mueven a pena, indignación, vergüenza o asombro, y otros, muchos más, mueven a orgullo.

Rodado en Malvinas mismo y en el resto del país,
«Locos de la bandera» hace el relato coral de la guerra, y el de los viajes de los familiares, siempre obstaculizados.

También habla del resistido monumento que algún día instalarán en el Cementerio de Darwin. Y hasta intercala alguna escenificación, un frasco simbolizando cómo se enturbian los recuerdos, etc. Quizás el autor quiso abarcar demasiado. Pero es que esto realmente da como para una miniserie.

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