Verdades de provincia en sólido film rumano

Espectáculos

«Bucarest 12:08» («A fost sau n-a fost?», Rumania, 2006; habl. en rumano). Dir.: C. Porumboiu. Int.: M. Andreescu, T. Corban, I. Sapdaru y otros.

No es frecuente que un pequeño film rumano atraviese la cortina de acero de la distribución internacional. Esta pequeña farsa del debutante Corneliu Porumboiu no sólo ha logrado eso, sino también saltar del lazareto del Bafici, donde se vio pocas semanas atrás, a un modesto y bienvenido estreno comercial. Ojalá, pese a sus rostros desconocidos y a lo inusual de su origen, no pase inadvertida.

La protagoniza el señor Jderescu, un cuarentón al que aquejan problemas no sólo rumanos sino comunes a gran parte de la humanidad: irregularidades familiares, obstáculos laborales, falta de dinero. El señor Jderescu conduce un programa de televisión, pero nada sería tan erróneo como imaginarlo en una posición de fama o de glamour.

Es un canal de cable de provincia, donde fallan hasta los trípodes de las pocas cámaras que sobreviven, y cuyos técnicos jóvenes aprenden rápidamente el oficio con un único fin: irse cuanto antes de ahí hacia Bucarest. Jderescu, antes de ir a hacer el programa, cumple un mismo rito: ojear rápidamente un diccionario de filosofía o mitología como para tener siempre a mano alguna frase célebre, del tipo «nadie se baña dos veces en el mismo río». Muy querible el tal Jderescu. El humor del film, ambientado en el gris monótonosocialista de una perdida ciudad provincial en vísperas del año nuevo, se vuelve tan chispeante como dramático cuando el programa en cuestión sale al aire (lo que ocupa casi la mitad de este breve film que no llega a la hora y media).

El programa en cuestión, cierre del año, está dedicado a conmemorar el 16° aniversario de la caída del dictador Nicolae Ceaucescu, y los únicos participantes que el atribulado Jderescu, después de varias negativas, logra llevar al piso, son un frustrado profesor de historia alcohólico, y un jubilado protestón cuyo último oficio era disfrazarse de Santa Claus para la Navidad. Cada vez resulta más querible el tal Jderescu.

Y mucho más lo será cuando inicie la pesadilla de su programa, que lleva por consigna el dilucidar si los rumanos de esa ciudad fueron tan revolucionarios como los de Timisoara (donde se inició la revuelta contra el dictador), o si simplementese sumaron, de manera pasiva, a lo que estaba ocurriendo en la historia de su país. La frase del título es determinante: si los ciudadanos fueron a la plaza antes de las 12:08, hora de la caída del dictador, son revolucionarios, pero si lo hicieron después de esa hora simplemente se avinieron a los hechos.

No se relatarán aquí, por supuesto, las múltiples peripecias que ocurren a lo largo del programa. Sí destacar, en cambio, la finísima habilidad de un film capaz de poner en escena, con más elisiones que contenidos explícitos, algo que podría llamarse (si no sonara tan a contenido explícito) la «verdad histórica».

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